agosto 09, 2011

Película del día...

Snow Flower And The Secret Fan - Wayne Wang , 2011

Wayne Wang, director de cult movies como "Smoke" y "Blue in The Face", se ha perdido con los años. Basta pensar que los títulos más célebres de su reciente filmografía son : "Maid in Manhattan" (2002) y "Because of Winn-Dixie" (2005). Es por eso que su retorno a las salas era particularmente esperado. Pero Wang ha decepcionado. Porque "Snow Flower and the Secret Fan", inspirado en el bestseller homónimo de la escritora Lisa See, rezuma aburrimiento desde la primera hasta la última escena. Rodada casi en su totalidad en interiores, tanto así de no poder apoyarse ni siquiera en las espléndidas escenografías "naturales" orientales, la película se descarrila completamente sobre el juego temporal de las diversas historias relatadas, empujando con demasiada facilidad en dirección hacia las emociones fáciles, en el contar una historia con matices lésbicos que haría adormecer incluso la feminista más firme y pura.

Siglo XIX°, China. Snow Flower y Lily tienen siete años, cuando son sometidas al vendaje de los pies el mismo día. Este evento unirá inexorablemente sus destinos a través de un vínculo conocido con el nombre de loatong, es decir un vínculo indisoluble que une para la eternidad. Una vez casadas, porque en la China del 800 este era el destino de toda mujer, encontrarán la manera de comunicar clandestinamente escribiendose a través de un lenguaje en código llamado nu shi, escrito entre los pliegues de un abanico blanco de seda. El mismo vínculo, en la China de hoy en día, relaziona Nina y Sophia, dos descendientes del laotong que tratan por todos los medios de mantener fuerte su amistad…

Dos historias, separadas por muchas generaciones de distancia, pero eternas en su idea universal del amor, de la esperanza y de la amistad. Esta era la intención original del director en el tratar de relatar "Snow Flower and the Secret Fan", título desgraciadamente estropeado por la incapacidad del mismo director, y de los guionistas, de "sostener" un argumento cronológicamente pensado de esta manera, con saltos temporales continuos. Porque el pasar costantemente desde la China del 1800 a la China de hoy en día, sin olvidar la Shangai de los años 90, hacen inevitablemente aún más cansada una película ya tremendamente aburrida en sí misma, por causa de un guión dramáticamente lento. Ansioso por mostrarnos el encanto de la China de aquellos tiempo, Wayne Wang termina paradójicamente con nublarlo, perdiendose en largas y repetidas "explicaciones", arruinadas por una producción probablemente "pobre", visto el exiguo numero de externos. Sí el inicio de la película es traumático, un accidente de carretera que dará el arranque a la historia, lo que sigue por desgracia tarda en despegar o mejor dicho nunca lo hace. Caótica en el montaje, que trata negativamente de unir los diferentes saltos temporales a través de objetos o imágenes, la película después pasa inexplicablemente de un idioma a otro, alternando gratuitamente chino e inglés. ¿Estamos en China? Si, pero también entre chinos a menudo se habla el inglés. Grande misterio.

Esencialmente "femenina", la película describe ambiguamente los contornos de las diversas protagonistas, a menudo mucho más allá del límite "amistoso", tanto así de rozar más de una vez la pasión homosexual, obviamente nunca puesta en relieve. Wayne Wang no consigue dar fuerza ni peso a ese "Abanico Secreto" que dona el título a la película, terminando por realizar una película que ni siquiera el peor mercenario a la obra con un clásico de Nicholas Sparks hubiera sido capaz de igualar. Una última nota, la presencia de Hugh Jackman. Prácticamente inútil, fugaz, pero en su pequeña participación interesante, gracias a una "prueba canora" respetable y las suaves músicas oequestadas del premio Oscar Rachel Portman son apreciables, pero en realidad se trata de una coma, en una frase hecha sólo, o casi, de espacios en blanco.

Valoración : 4/10


En dos palabras : Una película que no puede contar ni con las interpretaciones de Gianna Jun y Bingbing Li, a momentos empalagosas, ni con el estilo de Wayne Wang, limpio pero académico, afectado por una obsesiva y repetitiva predilección por el plano/contraplano. "Snow Flower And The Secret Fan" se encuentra bastante lejos del bestseller hongkonés, una película sumamente banal que sufre de una americanidad ostentada e innecesaria.

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