abril 04, 2012

Película del día...

A Simple Life -  Ann Hui , 2011

Gustave Flaubert en la obra "Un Cœur Simple" nos dona el retrato de la criada Félicité , mujer del corazón puro y de la bondad natural que sólo los humildes, y los últimos, poseen. No sé si los dos guionistas Susan Chan, Yan-lam Leey  y la realizadora Ann Hui habrán pensado en esta historia antes de realizar la película. El título, "A Simple Life", sugiere que sí, almenos eso es lo que parece. La historia por otra parte, es tan similar de parecer calcada sobre el famoso trabajo de Flaubert, aunque si se trata de la experiencia familiar del guionista Roger Lee, y a pesar de no encontrarnos en la Francia del siglo XIX, sino en la Hong Kong de hoy en día. Una Hong Kong chinesca (en el sentido de China popular), pero no demasiado, todavía orgullosa de su diversidad e identidad de ex ciudad-estado. Y, de hecho, cuando el protagonista tiene que ir a Pekín, dice: "Voy a la China continental", como si se tratara de otro mundo.

Una película simple como su título, que me ha gustado muchísimo, y que estoy seguro será de interés para las audiencias de todo el mundo debido a los personajes y a su historia universal. Y que, probablemente, a su vez hará torcer la nariz a varios pseudo-críticos por su narrativa lineal, su transparencia, su facilidad de llegar al espectador y sus buenos sentimientos. Es agradable encontrarse de vez en cuando frente a obras de éste tipo, honestas, capaces de esquivar todos los excesos y retóricas, sin necesidad de realizar algún tipo de chantaje hacia el espectador. No se ven más películas como ésta, hay un "poco" de vergüenza en realizarlas, rodarlas, e incluso ir a verlas, por temor a pasar por incautos. Puedo decir que "A Simple Life" me recuerda en cierto modo al cine de Ermanno Olmi (L'Albero Degli Zoccoli", "Cantando Dietro I Paraventi", "Centochiodi"), por su modestia, por su poner en escena vidas que aún creen en algo, personas que no puede hacer el mal sino todo lo contrario, por esos valores que aún resisten a la marea universal del nihilismo.

La vida simple es aquella de Ah Tao, criada-ama de llaves-niñera que ha servido desde hace sesenta años con devoción, cariño y corazón puro a una familia burguesa de Hong Kong, cuatro generaciones por ella atendidas, alimentadas, lavadas, crecidas, educadas, y preparada a recibir al niño que está por nacer y que abrirá la quinta generación. Ah Tao no tiene, al igual que todos los pobres que conocen las dificultades de la vida, desmoronamientos sentimentales, es brusca, parsimoniosa, en el mercado enloquece a los vendedores de verduras y pescado, porque negocia sobre el precio y la calidad de los productos hasta el extremo, pero todos la respetan. Ella no tiene hijos, ni parientes, su familia es la familia que ha servido por años, a quien ella siempre ha sido fiel, con quien nunca ha pretendido otra cosa más que su salario. La vulgata rebelde vetero-marxista vería en ella una esclava que se ha masoquistamente identificada con los jefes que la han siempre explotada, pero Ah Tao no es nada de todo esto, es una mujer que está muy agradecida por lo poco que ha recibido de la vida y de quien se lo ha dado, que ha servido con lealtad, porque con lealtad siempre ha sido tratada. Además, es una mujer orgullosa por la labor bien hecha que ha siempre realizado. Una de esas domésticas que se encontraban en Italia, en Europa, hasta hace unos diez años atrás, y que ahora han desaparecido debido a la modernización.

Incluso en Hong Kong las cosas cambian, han cambiado, y Ah Tao con su devoción y su dignidad de criada es una sobreviviente, y lo sabe muy bien. La familia se encuentra dispersa casi en su totalidad, en su mayoría emigrada a Estados Unidos (detalle interesante: se trata de una familia cristiana, como sugieren algunas vírgenes, algunos Cristos que vemos aquí y allá). En Hong Kong a casa con Ah Tao sólo se ha quedado su favorito, Roger, director de cine de profesión, soltero (interpretado por la estrella de cine Andy Lau, el mismo de "Infernal Affairs" , "House of Flying Daggers" y de la reciente "Detective Dee and the Mystery of the Phantom Flame" de Tsui Hark, quien ha tenido el coraje de formar parte del elenco de ésta película de bajo presupuesto. Y en un escena bastante divertida aparece también Tsui Hark en la parte de un director que pide dinero al productor, es decir, la parte de sí mismo o casi). Roger y Ah Tao están unidos por un afecto profundo y sincero, ella lo sigue y le cuida como una madre, él en casa la obedece. Luego, Ah Tao se ve afectada por un ictus cerebral, queda semiparalizada, decide ir a un hospicio para ancianos, a pesar del hecho de que Roger no esta de acuerdo y desearía que permaneciera en casa. Pero ella, que tiene la lucidez y el desencanto de los pobres, entiende que esa es la mejor opción, la única posible, la única realista.

Lo que sigue en la película es la descripción de la vida de Ah Tao en el hospicio, de sus desafortunados y no tan desafortunados compañeros internos, una variada humanidad doliente con alguna explosión de vitalidad y locura. Roger va a visitarla con regularidad, no la abandonaba nunca, está siempre pendiente de ella como un hijo... Las interpretaciones extraordinarias de Deanie Ip (premiada justamente con la Copa Volpi a la Mostra Internazionale d'Arte Cinematografica di Venezia 2011) y Andy Lau, regalan momentos de gran ternura y verdadera emoción especialmente en el poner en escena el intento por parte de Roger en acercarse a esta increíble mujer, hacerla sentir realmente parte de la familia y de su vida : son momentos en los que el rostro de Ah Tao se llena de gratitud, orgullo, felicidad, así como los corazones de los espectadores. Sus conversaciones, sus silencios, sus paseos juntos, nos dicen todo acerca de ellos, y de cómo aún sea posible en este mundo las relaciones humanas, simpelemente humanas. Criada y patrón se intercambien los papeles, se abandonan el uno en el otro y regalan al público un dueto inolvidable.

La película es también una caja llena de detalles e informaciones, un pequeño viaje etnográfico-socio-antropológico. Las enfermeras, por ejemplo: en Hong Kong las más caras son las extranjeras y las de la ciudad, siguen las "continentales", las más baratas vienen del sudeste asiático. Tener una enfermera extranjera es el status máximo para un anciano, y Roger paga a una que acompañe Ah Tao al fisioterapeuta, al médico, o hacer simplemente pequeñas compras. La película no posee ningún un momento de debilidad, los guionistas son sumamente hábiles en el dosificar el registro dramático, lo patético, la comedia. Te das cuenta de que los temas tratados, aquellos del envejecimiento y de la enfermedad, son universales, y quien por alguna razón haya entrado en un hospicio para ancianos encontrará en "A Simple Life" con precisión los mismos comportamientos, molestias, pequeños agobios, impulsos de solidaridad. Y en esto Hong Kong está cerca, muy cerca. Se ríe y se conmueve en este viaje hacia el "final", balanceándonos sobre el borde de las emociones, sin perder nunca el equilibrio. No me avergüenzo decir que esta película honesta y conmovedora es sin lugar a dudas unas de las mejores de la temporada, y espero que reciba algo de reconocimiento, y que desde aquí comience una carrera internacional como se merece. A wonderful life.

Valoración : 8 / 10


En dos palabras : En las magníficas interpretaciones de Deanie Ip (Ah Tao) y del famoso Andy Lau (Roger) la cineasta hongkonesa Ann Hui (célebre exponente de la New Wave de Hong Kong) encuentra el adecuado calor humano para contar una relación criada-patrón elevandose, en virtud de un respeto extremo, a un afecto de absoluta pureza y encantadora simplicidad. Simple y pura como la misma dirección de Ann hui, capaz de hacer hincapié en los miles, pequeños detalles de una vida que se convertirá especial en su ser "normal". Un cine lento, denso, comprometido, pero capaz de regalar una pureza que compensa ampliamente el esfuerzo realizado para seguirlo. Absolutamente recomendable.

Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...