marzo 20, 2012

Película del día...

17 Filles (17 Girls) - Delphine & Muriel Coulin , 2011

Basada en una historia real, "17 Filles" es el retrato - todo francés - de un movimiento feminista adolescencial que reclama su derecho a existir, y elegir. Las hermanas Delphine y Muriel Coulin (después de haberse puesto a prueba en varios cortometrajes, cinco para ser exactos) llegan a su primera ópera prima, una fábula social ambientada en Lorient, un pequeño pueblo francés frente al Atlántico. Un lugar que es en sí mismo es una metáfora del choque de ideales, que es principalmente la base de la película, entre la ilusión de libertad (el horizonte infinito del mar y de la mirada adolescencial) y la apremiante sensación de aislamientoo (las escasas perspectivas de una ciudad de provincia y las limitaciones efectivas que implica la no madurez).

La condición de la madre joven (tema siempre analizado en el cine de investigación social) amplía aquí su horizonte convirtiendose en vínculo comunitario de una lucha manceba por la libertad y la independencia, conjugada con el deseo de un mundo mejor. Las 17 muchachas (más o menos acostumbradas a la pantalla grande, pero todas fantásticas) de las hermanas Coulin escogerán (instintivamente y desprevenidamente) de cabalgar el viento de libertad y amistad que las escoltará hacia el mar abierto, ofreciendoles por un momento el sueño - real - de una vida diferente, para que después sea inmediatamente negado por la realidad de una precoz y necesaria maduración.

En la escuela secundaria de Lorient, una ciudad portuaria en Bretaña, la joven Camille queda embarazada por accidente a causa de un preservativo no fiable. Pero en lugar de la desesperación que por lo general acorrala las jóvenes vidas puestas frente al imprevisto de convertirse precozmente en madres, la fuerte Camille acogerá del inesperado embarazo la oportunidad para reivindicar su libertad de mujer y joven decidiendo no tan sólo tener el niño, sino también convenciendo a un grupo de amigas de hacer lo mismo. De este modo, la unión de 17 madres jóvenes (todas hermosas e invencibles como el sueño adolescente) causará alboroto en toda la comunidad de Lorient, abriendo un espinoso dilema sobre la responsabilidad de un gesto que, incluso en su locura parece ser portador de un despreocupada protesta social, caracterizada por la determinación de las jóvenes en el seguir, entusiastas, la elección de Camille.

Especialmente desde ese momento, la imposición de la proliferación de tantas vidas jóvenes, terminará por oscurecer lo que suele ocurrir en las historias de embarazos precoces, es decir aquel proceso de "privatización" en el que las familias y los futuros padres se les pide que den su aporte (positivo o negativo). Aquí el embarazo, al contrario, asume una dimensión global y social, una gestación a través de la cual poder expresar el deseo de liberarse y emanciparse de la vida gris de una ciudad sin expectativas, en donde la sucesión de generaciones parece seguir siempre el mismo, invariable patrón que sigue cronológicamente las etapas de escuela, diploma, trabajo y matrimonio. ¿Cuál es la razón de esta decisión y sobre todo de esta película? La elección podría parecer aparentemente algo infantil, típico de la mentalidad juvenil de hoy en día, a menudo vacía de ideales y carente de madurez. Pero, en realidad, una lectura más atenta de la película nos muestra que el instinto de estas jóvenes protagonistas es impulsado por un fuerte deseo de cambio, desde la intención, tal vez incomprensible para aquellos que se sienten adultos, de ir más allá del moralismo impuesto por una sociedad a menudo inmóvil y agotadora.

La habilidad de las pequeñas actrices francesas nos muestra todo esto con una suavidad agradable, a través de un lenguaje sencillo que se relaciona con sus sonrisas y su aparente ligereza. El tiempo pasa y los vientres crecen, hay quien tendrá miedo por la salud del niño, quien fingirá de esperar uno, y quien por una estupidez lo perderà. ¿Pero quién tiene realmente el derecho de juzgar las acciones o las decisiones de los demás?. Se puede estar en contra, y algunas veces las actitudes descritas en la película podrían parecer una inevitable inspiración para las críticas personales, pero el coraje demostrado por estas jóvenes protagonistas es algo extremadamente raro en nuestros tiempos. Y si este ejemplo de libre albedrío podría dificílmente poner de acuerdo a todos de las misma forma, la figura de la única joven que voluntariamente elige de no quedar embarazada, sin duda alguna, no pasará desapercibida. Y entonces otra pregunta surge espontánea : ¿Quién tiene realmente el coraje, a pesar de las múltiples influencias de la actualidad, de ser siempre, ante todo, sí mismo? ...

"No se puede detener a una chica que sueña." Absolutamente fiel a esta idea, la película de las hermanas Coulin se mueve libremente entre fantasías adolescenciales y entre la fuerza de una juventud convencida de poder cambiar las reglas del juego, así como sus resultados. Y aunque si la toma de conciencia de una responsabilidad que ya no es un juego (a lo más un jugar con el fuego, muy bien destacado en la escena de la playa) está a la vuelta de la esquina, permanece la embriaguez de volar sin red, sin prestar atención a los riesgos, facultad que pertenece principalmente a la adolescencia. El resultado es una obra que vista en su contingencia narrativa posee no pocos puntos débiles pero que, sin embargo, toma cuerpo extraordinario en la idea se hacer simpatizar al espectador con aquella habilidad de renegar el confinamiento de la realidad para perseguir, en cambio, sólo los valores absolutistas y libertarios (típicos de la juventud) que derivan inevitablemente de la misma.

Valoración : 7 / 10




En dos palabras : Las hermanas Delphine y Muriel Coulin, con una peculiaridad y una dirección típicamente francesa (una delicada realización visiva que no se siente abrumada por el "ruido" de las palabras) condensan en 90 minutos toda la delicadeza, desconsideración y las ganas de cambiar, típicos de la adolescencia, en una ópera prima que utiliza la maternidad para reclamar el papel de la mujer y el libre albedrío de los seres humanos. Recomendable.

marzo 10, 2012

Película del día...

Cesare Deve Morire (Caesar Must Die) - Paolo & Vittotio Taviani , 2012

Existen realidades diferentes que giran en torno en la galaxia de la prisión, los ejemplos de situaciones de degradación, violencia y miseria son fácilmente sujetos a los artículos de crónica, reportajes sensacionalistas y a menudo se convierten en tema adecuado para una fiction anudada a la actualidad. Existen también ejemplos excelentes de proyectos que ofrecen una nueva perspectiva a aquellas personas que se han equivocado y ahora se ven obligadas a vivir en soledad en la expiación de la propia culpa.

La amarga controversia sobre el valor redentorio de la prisión es un tema sobre el cual no es apropiado entrar en profundidad, además de requerir habilidades diferentes implicaría el examen de muchas variables de disciplinas como derecho, psicología y ciencias del comportamiento que trascienden la tarea que me he propuesto en la escritura de estas líneas. In extremis, con ganas de simplificar el razonamiento, la pena no debe ser un mero castigo, sino también una forma de rehabilitación. El teatro, en este caso, puede ser una de las formas con la cual el recluso puede intentar desconectar su ego y poderlo proyectar en "otro" individuo, ofreciendole la posibilidad de la redención a través del acto (por desgracia, efímero) de la actuación. Se da la circunstancia de que en el pabellón de máxima seguridad de la cárcel romana de Rebibbia las audiciones para asignar las partes en la producción del Julio César de Shakespeare se trasforman en una cita donde los reclusos pueden demostrar que tienen un fuego en las entrañas que los convierte en verdaderos actores.

Los hermanos Taviani entran con la cámara en la cárcel de Rebibbia y "transforman" a los prisioneros en sujetos cinematográficos con un proyecto que recuerda el neorrealismo de Pier Paolo Pasolini. Los actores, todos ellos con condenas que van desde los 15 años a encarcelamientos de por vida, encuentran su libertad en las horas dedicadas a las pruebas, para después estrellarse con la realidad en el momento en que la guardia cierra la celda a sus espaldas. "Desde que conocí el arte, esta celda se ha convertido en una prisión" es la frase simbólica que repite uno de los protagonistas, palabras fuertes dichas por aquella persona que quizá nunca verá la libertad, sino aquella del teatro, e incluso prestando atención son palabras del gustillo retórico que no añaden mucho a lo que la película dice implícitamente. La película de los hermanos cineastas arranca a partir desde los seis meses de la representación del Julio César. Desde el casting, a la selección de Julio César, Bruto, Casio, y todas las demás figuras, las pruebas en la celda y aquellas, sobre el palco son los puntos importantes a través de los cuales el espectador cinematográfico se enfrenta con la obra de Shakespeare. No vemos la representación en el escenario, pero percibimos toda la historia a través de la fragmentación de las pruebas (en un denso y significativo blanco y negro) y sólo pocas secuencias son otorgadas a la presentación de los personajes, aquellos reales que aún viven en Rebibbia.

La deslumbrante y saturada fotografía en blanco y negro de Simon Zampagni, es uno de los puntos fuertes de la película, y trae a la mente las películas de Wim Wenders "Der Stand der Dinge (The State of Things)", sobre las demás. Mientras que Wenders anunciaba una especie de muerte del cine, los hermanos Taviani en su nueva película, premiada en el Festival de Berlín 2012 con el Oso de Oro, al teatro como al cine se le da un nuevo impulso, para regalar un mensaje estable de salvación. La grande fuerza expresiva es indulgente con los hechos capturados en torno al teatro de los desposeídos. Aquellos que no poseen nada, pero que tienen todo para dar, con el cuerpo, con el alma y con el corazón...

El descubrimiento de la belleza, simplemente oculta entre las páginas de texto escrito y en las posibilidades de expresión a través de la palpitación de la actuación, emerge como la única solución a los conflictos interiores e internos al lugar de reclusión. Se percibe una tensión que silba como un tornado en el aire durante las pruebas. El show es aclamado por el público : todos aplauden, y todos se ponen de pie. Sucede casi lo mismo en la sala cinematográfica. A veces uno casi tiene la impresión de estar en una prisión en lugar de una sala de cine. Un patio, pasajes subterráneos,  un “Shock Corridor". Muchos han planteado dudas acerca de esta elección. Las historias de los detenidos se mantiene deliberadamente fuera de la escena, el teatro es el verdadero protagonista. Una elección que puede ser interpretada leyendo cada personaje/papel en tres niveles. El primero, paradójicamente, el más oculto, es el "sí mismo real". El segundo es el papel que ha sido designado antes de salir al escenario, mientras que el tercero es el argumento cinematográfico, pero que a diferencia de los dos primeros no se puede distinguir entre realidad y ficción. Lo que se relata (principalmente) en la película de los hermanos Taviani, fuera de las palabras de Shakespeare, podría ser tanto un hecho fictico como uno real, aunque si este último parece prevalecer.

Quizás en este sutil e imperceptible confín entre lo real y lo imaginario se encuentra la verdadera fuerza de una película como "Cesare Deve Morire". Quizás estamos asistiendo a una nueva forma de cine o simplemente de una nueva frontera incluso para el teatro, a través del uso ligero y económico del digital, utilizado por primera vez por los directores toscanos. "Cesare Deve Morire" tiene compasión de las primeras víctimas y a su vez verdugos de la sociedad, demostrando una vez más que el cine, así como sus viejas historias ("La Notte Di San Lorenzo", 1982) sólo deben encantar para poder sellar permanentemente la huella de la verdad dentro el artificio.

Valoración : 8 / 10


En dos palabras : Los hermanos Paolo y Vittorio Taviani, con gran valentía, ponen en escena la obra de William Shakespeare, una película sobre una puesta en escena que es meta-teatral como meta-cinematográfica, el espectáculo dentro del espectáculo, lo que significa que sólo a través del arte se puede llegar a la salvación como evasión del dolor. Basada en una historia real, “Cesare Deve Morire”es puro cine dentro los mecanismos claustrofóbicas de la prisión y del mismo teatro, aquel "teatro pobre" de ascendencia grotowskiana. Absolutamente recomendable.

marzo 06, 2012

Película del día...

Someday This Pain Will Be Useful To You - Roberto Faenza , 2012

Roberto Faenza adaptada para la pantalla grande la novela homónima de Peter Cameron, realizando una "película de formación" ligera pero con una conmovedora nervadura existencialista. Y es a través del personaje de James Sveck (rebautizado también shreck y speck), joven de diecisiete años profundo y sensible (dotado de una notable inteligencia) en ruta hacia el mundo y hacia el descubrimiento de sí mismo (y de su sexualidad), que Faenza encuentra la fuerza para hacer frente a una interesante discusión sobre el concepto de normalidad y anormalidad, declinados bajo la forma de miles, diferentes tonalidades.

James representa el prototipo del adolescente perdido en un mundo que tiene un ritmo muy particular (con el cual el joven es incapaz de sentir empatía). También porque "ese" mundo que gira en torno a él posee ritmos frenéticos y después de todo no es tan sano y "normal" como pretende: desde la madre con tres matrimonios fallidos a sus espaldas y propietaria de una galería de arte que vende "artísticos" contenedores de basura, pasando por la hermana que no puede dejar de enredarse con hombres que tienen al menos el doble de su edad, hasta llegar al padre que (viceversa) pasa su tiempo tratando de rejuvenecer para ir detrás de jovencitas que podrían ser sus hijas.

En esta feria de excentricidades la única portadora de sabiduría parece ser la abuela inconformista Nanette, de hecho, es dispuesta a acoger y comprender la situación y las tendencias de este joven, que a través de una serie de eventos, síntoma de una grande dificultad de vivir la vida con una mayor conciencia de sí mismo, logrará encontrarse finalmente. Para ayudar a este Holden Caulfield de hoy en día intervendrán la ya mencionada abuela y una joven Life Coach (una terapeuta de la vida) que su madre le obligará a ver (y que, tras un rechazo inicial, el joven protagonista comenzará a percibirla como una cómplice en lugar de una enemiga). La segunda producción estadounidense dirigida por el italiano Roberto Faenza captura completamente las atmósferas y los estados de ánimo de este joven neoyorquino obstinado a no conformarse con el mundo circundante, pero dispuesto a todo con tal de seguir su vocación (comprar una casa en el Midwest y vivir como artesano), a pesar de la inflexible oposición de los padres.

Una rebelión silenciosa llevada a cabo con determinación y la desorientación típica de la adolescencia. El deambular inquieto de James por los entornos de una New York que parece estar totalmente separada de cualquier hilo de racionalidad, se introduce para explicar la divergencia existente entre la normalidad de aquello que todos hacemos ( divertirse, bromear, exagerar) y las anomalías de aquello que nadie parece hacer (seguir con sabiduría y humildad el propio curso sin dejarnos arrastrar dentro de la vorágine de aquello de los demás). En un mundo desprovisto de sentido, ocupado únicamente por los momentos de inspiración con Nanette, Faenza recoge los pedazos de ese dolor existencial que en realidad pertenece a las personas más profundas y sensibles, creando un hilo común con todos esos adolescentes que antes de florecer en la vida adulta han tenido que marchitarse en el limbo de la juventud, regalando inteligentemente a la película un sabio subtexto moral que se interroga sobre el controvertido concepto de la normalidad. Con la ayuda de una banda sonora que combina el ritmo ligero de la película y un protagonista que sabe en cambio exteriorizar con su cuerpo delgado y su rostro puro toda la profundidad de aquel silente sufrimiento.

"Someday This Pain Will Be Useful to You" lleva a la luz ese delgado hilo de dolor connatural a la propia existencia y del cual (si es bien utilizado) se puede coger enseñanzas esenciales al crecimiento para custodiar como reliquias y demuestra ser, además,  una adaptación mas que lograda del libro de Cameron, mérito también de un brillante reparto, donde, además de un increíble Toby Regbo (James), promesa británica, capaz de transmitir con eficacia todos los tormentos de su personaje, restituyendo al mismo tiempo la espontaneidad y simpatía, encontramos la siempre excelente Marcia Gay Harden, y sobre todo la veterana y grandiosa Ellen Burstyn en el papel de abuela sabia y para nada convencional de James. Roberto Faenza ha sido capaz de restaurar el espíritu del libro, dejando al espectador con una pregunta: ¿ el dolor que se siente el la joven protagonista será verdaderamente útil a alguien, o es sólo el enésimo acto de desafío destinado a ser anulado por el conformismo de la socieda de los "adultos"?

Valoración : 7/10


En dos palabras : La transposición de la novela de Peter Cameron, "Someday This Pain Will Be Useful to You" representa un interesante viaje en las profundidades de una turbación adolescencial que no es más que la conciencia de un mundo circundante estrafalario que no parece cumplir con su tarea de guía. Versión moderna de un joven Holden rebelde y confundido, pero lleno de talento para salir de aquel atolladero existencial, la película de Faenza encuentra en el contar la historia de James Sveck el justo equilibrio entre el realismo y el cuento de hadas, ligereza estilística y profundidad narrativa. Recomendable.

febrero 13, 2012

Las 30 Mejores Películas de 2011 II.


 15. Restless de Gus Van Sant


 14. Le Havre de Aki Kaurismäki 


13. Confessions de Tetsuya Nakashima


12. Meek's Cutoff de Kelly Reichardt


11. Senna de Asif Kapadia


10. Tinker Tailor Soldier Spy de Tomas Alfredson


09. Mistérios De Lisboa (Mysteries Of Lisbon) de Raúl Ruiz


08. Submarine de Richard Ayoade


07. Tyrannosaur de Paddy Considine


06. Shame de Steve McQueen


05. Drive de Nicolas Winding Refn


04. A Dangerous Method de David Cronenberg


03. Hugo de Martin Scorsese


02. Faust de Alexander Sokurov


La Mejor Película de 2011 :


01. The Tree Of Life de Terrence Malick


febrero 11, 2012

Las 30 Mejores Películas de 2011 I.


 30. Carnage - Roman Polanski


 29. We Need To Talk About Kevin de Lynne Ramsay


 28. The Guard de John Michael McDonagh


 27. Like Crazy de Drake Doremus


 26. Melancholia de Lars von Trier


 25. Midnight In Paris de Woody Allen


 24. Warrior de Gavin O'Connor


 23. Once Upon A Time In Anatolia de Nuri Bilge Ceylan


 22. Cold Fish de Sion Sono


 21. The Artist de Michel Hazanavicius


 20. 13 Assassins de Takashi Miike


 19. Weekend de Andrew Haigh


 18. Take Shelter de Jeff Nichols


 17. A Separation de Asghard Farhadi


16. La Guerre Est Déclarée (Declaration Of War) de Valérie Donzelli


febrero 09, 2012

Película del día...

Hugo - Martin Scorsese, 2011


Existen historias que se convierten en parte de nosotros, plasmandonos inconscientemente, y que se revelan ante nuestros ojos cuando ya es demasiado tarde para escapar de su influencia. Tal vez es algo imperceptible, que ciertamente no cambia nuestra vida, pero esto no quiere decir que no exista. Puede ser una fábula escuchada distraídamente en la infancia antes de ir a dormir, la ilustración del superhéroe que ha llenado de aventuras nuestras tardes de adolescentes, el fotograma de esa película capturada por accidente cambiando de canal en la televisión. No siempre todo aquello evoluviona, a veces queda relegado en nuestro equipaje sensorial... pero en raras ocasiones se convierte en pasión y arte. ¿Qué tiene esto que ver con la reseña de "Hugo"? Las asociaciones son mucho más simples de lo que puedan parecer, por que el último trabajo de Martin Scorsese, es una verdadera obra de pasión y amor, hacia ese cine que le ha convertido en la leyenda que todo el mundo conoce. Y por que, a fin de cuentas, toda la historia de Hugo Cabret nació un poco por casualidad, un poco por magia, un poco por distracción. El cine actual en el último año ha querido rendir homenaje al cine de los orígines. Primero la hermosa película muda en blanco y negro de Michel Hazanavicius, y ahora toda una película que nos lleva de la mano a los años 30 en la encantadora París del siglo pasado, contandonos la extraordinaria historia del hombre que transformó el medio de los hermanos Lumiere en arte, dando vida a la máquina de los sueños.


Hugo Cabret (Asa Butterfield) es un niño de doce años con tantos recursos que vive completamente solo en la estación ferroviaria de París. Su padre murió en un trágico accidente y todo lo que queda de él es un cuaderno garabateado y un autómata estropeado: es por eso que al pequeño le encantaría arreglarlo y ponerlo en función. El suyo es un autómata especial, por que puede escribir e, ingenuamente, Hugo cree que esconda el último mensaje de su padre, atrapado en los engranajes en la espera de ser puesto en libertad. Para tratar de completar su tarea busca los mecanismos necesarios en la tienda de juguetes de la estación, robando todo aquello que necesita. Pero un día es descubierto por el dueño (Ben Kingsley), que confisca todo lo que tiene en los bolsillos, incluído el cuaderno con los planos para la reparación del autómata. Hugo le sigue de vuelta a casa, desesperado por la pérdida. Se verá obligado de pedir ayuda a Isabelle (Chloë Moretz), la ahijada del propietario, para recuperar su tesoro. Sin embargo, el fabricante de juguetes no está tan dispuesto a dejar ir a Hugo sin haber revelado antes el misterio que le rodea, tal vez porque, después de todo, le recuerda algo de su obsesivamente cancelado pasado...


Con el respaldo de un presupuesto estratosférico, Martin Scorsese ha tenido la fuerza y ​​la capacidad de reconstruir los años en los cuales el cine dio sus primeros pasos, gracias al verdadero inventor de los efectos especiales, es decir Georges Méliès. El hombre que nos envió primero que todos a la luna, el que dio vida al montaje, "colorando" a mano sus fantasiosas obras maestras, para después morir en la pobreza, completamente olvidado, después de haber sido por años justamente elogiado. Por otra parte, la guerra barrió sueños e ilusiones, cambiando el gusto del público y cortando las piernas a sus visiones, a su cine fantástico, hechos de mundos futuristas y criaturas misteriosas. Hoy, 73 años después, Scorsese ha querido de esta manera "recordar" a ese grandísimo genio al cual todos nosotros "cinéfilos" debemos dar gracias, por haber contribuido a inventar y llevar a cabo un espectáculo similar, reflejado con "Hugo" impecablemente gracias a esa persona que una vez más se ha confirmado, por si fuera todavía necesario decirlo, el más grande de todos. Encontrandose frente a "Hugo" es fácil pensar a la obra maestra. Martin Scorsese no necesita, sin duda alguna, presentaciones ni elogios que pongan en relieve su talento. Esteta de la dirección cinematográfica, cura cada proyecto suyo con un perfeccionismo y una precisión casi maníacal. Cada movimiento de la cámara sigue el ritmo de un sueño a ojos abiertos, ligero e impalpable, que muestra y sigue a los personajes sin necesidad de forzarlos.

La mirada del espectador espía dentro de la vida de Hugo de la misma manera en la que el joven protagonista hace todos los días desde las ventanas de sus queridos relojes, a los cuales es obligado a trabajar en secreto para evitar ser descubiertos por las autoridades. Cada plano está diseñado como si se tratase de una pintura preciosa, matizada sabiamente por el grande director de la fotografía Robert Richardson, que se las arregla para hacer incluso aún más magníficas las escenografía de Dante Ferretti y Francesca Lo Schiavo. Por no hablar del trabajo de Thelma Schoonmaker, incomparable montadora de cine, que dona un ritmo mesurado y más relajado a la narración. Visionando "Hugo" uno se imagina en serio de recorrer uno de los pasillos alicatados y lucidados de Gare Montparnasse, al máximo de su belleza, gracias también a la presencia de personajes puestos en escena por Scorsese para poder construir un esquema creíble a las aventuras de Hugo. La estación es viva y vibrante de luz, sensasión agudizada por el uso inteligente del 3D, que enfatiza los flujos luminosos y las partículas de polvo, transformando los vapores típicos de una estación de tren en impalpables telones evanescentes que los personajes atraviesan sin descomponerse. Estéticamente y técnicamente "Hugo" es un pequeño compendio de cómo se hace cine, utilizando las tecnologías más avanzadas sin destruir el gusto antiguo de la película hecha a mano con condescendiente pasión, todo ello acompañado por una banda sonora -compuesta por  el grande Howard Shore- que arrulla al espectador en su onírico viaje en el mundo de las imagenes en movimiento.


"Hugo" es indudablemente un óptimo trabajo de equipo, no sólo de dirección, música, producción ... sino también de un cast excelentemente surtido y apasionado. Listar todos los grandes nombres que participan en la película es una operación artificiosa que no expresa la destreza de todos estos actores en el set. Perfecta la interpretación de Ben Kingsley, lo suficiente como para llevar a creer que Méliès se encuentre en realidad ante nuestros ojos, así como aquella, hecha de miradas indagadoras, de Christopher Lee. Una mención especial va para Sacha Baron Cohen, que ha conseguido darle un corazón y un pasado al personaje del inspector de la estación, que sólo es mencionado como una presencia amenazadora en el libro original, y los dos jóvenes protagonistas Asa Butterfield y Chloë Moretz, engañosamente ingenuos y exquisitamente determinados. La película es como un mágico libro que se abre ramificandose en varias direcciones, en una constelación narrativa y metacinematográfica. Desde Harold Lloyd y "Le Voyage Dans Le Lune" hasta el viaje a los orígenes del séptimo arte, a través de fotos e ilustraciones que cobran vida, se tratan de fotogramas que se convierten en espléndidas secuencias, piezas antológicas de cine que toman forma gracias a la proyección de la fantasía. Aquellos que esperan una película de aventuras fantásticas quedarán ligeramente decepcionados, o mejor dicho, Scorsese es magnífico en esconder la falta de acción real o elementos fantásticos bajo la apariencia del "maravilloso": más allá de las mismas imágenes saturadas de cine, y de los ojos sorprendentes de Isabel y Hugo, en la narración hay poca acción espectacular y la fábula se resuelve en una novela de formación de huella dickensiana.

"Hugo" es, sin duda alguna, la declaración de amor de Martin Scorsese al mundo del cine: perfecta, impecable, incansablemente emocionante. La desesperada búsqueda de Hugo por encontrar un lugar en el mundo, para no sentirse terriblemente solo y desastrosamente abandonado, no es más que un pretexto para poder contar una historia de rechazo aún más grande, aquella de Georges Méliès, en aquel entonces cineasta olvidado y confinado en una tienda de juguetes. Toda la película es un recordatorio constante del cine del pasado, lleno de referencias y homenajes, fragmentos robados a los archivos históricos y al recuerdo de quienes han vivido aquella época. "Hugo" es la historia de cómo Méliès hubiera podido encontra a sí mismo, recorriendo de nuevo aquellos pasos que le han convertido en el gran pionero de los efectos especiales y de las historias fantásticas, dejado de lado durante la guerra mundial por la realidad que se estaba apoderando de su poderosa imaginación. Scorsese se deja llevar por sus sentimientos en relación con la historia del cine, exasperandolos sobre la pantalla grande, convirtiendolos lo más posible universales.


Sin embargo, precisamente por esto, a fin de cuentas "Hugo" se presenta como un magistral "blockbuster" de antología, contradicción (de alguna manera) "forzada" a la cual es imposible escapar. Dos historias portantes que se flanquean: la de Hugo, tierna y comprensible a un público mainstream, y la de Méliès, que coge una ventaja emocional sobre la primera, pero que por su propia naturaleza inherente no puede llegar a todos con la misma potencia. Para aquellos que no conocen al cineasta francés y la importancia que ha tenido en la formación del cine moderno, es difícil compartir las emociones que Scorsese se empeña tanto en relatar, encontrandose de esta manera a visionar "simplemente" una bellísima obra de arte capaz de despertar los deseos de la infancia de cada uno de nosotros. Maravillosamente e inolvidable.

Valoración : 10 / 10


En dos palabras : Martin Scorsese con "Hugo" rinde homenaje y agradece el arte de Georges Méliès, director de más de 500 títulos, inventor de la ilusión cinematográfica y padre de todos nuestros sueños convertidos en realidad gracias a su extraordinaria fantasía. Y entra por la puerta grande en la infinita lista de obras maestras realizadas por el director estadounidense en su envidiable carrera, afortunadamente todavía bastante viva. Lo suficiente como para darnos otra perla indiscutible, capaz de reescribir la historia del cine, dejando volar nuestra imaginación.

febrero 07, 2012

Las 30 Mejores Interpretaciones de 2011 II.

15 Interpretaciones Masculinas


15. Thomas Doret - Le Gamin Au Vélo (The Kid With A Bike)


14. Benedict Cumberbatch - Tinker Tailor Soldier Spy


13. Martin Compston - Ghosted


12. Nick Nolte - Warrior


11. Joseph Gordon-Levitt - 50/50


10. Ryan Gosling - The Ides Of March


09. Tom Cullen - Weekend


08. Peter Mullan - Tyrannosaur


07. Tom Hardy - Warrior


06. Choi Min-sik - I Saw The Devil


05. Jean Dujardin - The Artist


04. Michael Shannon - Take Shelter


03. Gary Oldman - Tinker Tailor Soldier Spy


02. Ryan Gosling - Drive


La Mejor Interpretación Masculina de 2011 :


01. Michael Fassbender - Shame


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