enero 26, 2012

Película del día...

Weekend - Andrew High , 2011

¿Cuando una historia de amor se puede definir como tal? ¿Cuál es el paso que marca la diferencia entre sexo y amor? ¿Puede el encuentro fatídico entre dos personas durante pocas horas definirse amor?. La respuesta parece ser afirmativa, o por lo menos esto parece decirnos "Weekend", una nueva pequeña joya, que después de "Tyrannosaur" ofrece otra película interesante proveniente del panorama cinematográfico británico. Un fin de semana juntos es lo que transcurren Russell y Glen, dos gays treintañeros londinenses que se encuentran en un club gay como tantos otros, un viernes como tantos otros, buscando, al igual que tantas otras idénticas veces, calor y compañía. Sin embargo, este encuentro parece ser diferente para ambos, similares y a las antípodas, al mismo tiempo, ya sea con modalidades opuestas, en la búsqueda de un propio lugar en el mundo y del significado de dar a la propia vida.

Russell mira al mundo desde la ventana de su casa en el catorceavo piso, se refugia en ese rincón, realizando acciones lentas y cotidianas: un baño relajante, un cigarrillo en el sillón, sus confesiones en el PC. Glen es temerario, bello, inquieto, de él no vemos el lugar donde trabaja, ni la casa, ni las acciones que realiza cuando se encuentra solo, parece no necesitar de nada ni de nadie. Russell, huérfano y romántico, ha tenido que construir un mundo de cosas, para sentirse seguro, Glen es un animal desilusionado y herido, que depende de sí mismo para poder sumergirse totalmente en los lugares y en las cosas, ostentando encanto y seguridad. Y al final de ese fin de semana, hecho de sexo, confesiones, drogas, alcohol, acercamientos, no habrá un futuro para ellos, por que una inminente separación los dividirá para siempre. ¿Cuál es el punto, entonces, de ese fin de semana?...

Atrás quedaron los días de "Torch Song Trilogy", de "Maurice" o de "Milk", por nombrar sólo algunas de las películas más famosas del panorama cinematográfico homosexual, e incluso, en tiempo más recientes, aquellos de "Brotherhood", que triunfó hace sólo tres años en el Festival Internazionale del Film di Roma con la historia de amor entre dos naziskins. Aquí la homosexualidad se da por hecho, no hay ninguna crisis de identidad y dificultad de aceptación, los gays han dejado la plaza, las marchas y reivindicaciones, para dedicarse - como Glen dice en una frase de la película - "a perder el tiempo en Grindr (aplicación web de citas gay on line) y depilarse el culo", porque ahora, aquella de los derechos (suena extraño decirlo en Italia) es una conquista ya lograda.

Andrew Haigh, en su segunda prueba cinematográfica, desplaza la lente de la cámara de la calle al interior de un apartamento, realizando no una película social o política sobre la homosexualidad, sino íntima. Russell y Glenn han salido del armadio, y la pregunta que el director parece preguntarse es otra: una vez atravesado el muro de la revelación, ¿cuál es el siguiente paso? ¿Cuál es la actitud de adoptar hacia el mundo hétero, que sigue siendo un mundo diferente?. Russell se acerca con condescendencia, como si quisiera demostrar que, a pesar de su homosexualidad, es digno de respeto; Glen, por el contrario, se acerca desafiandolo, exhibiendo, arrogando el mismo derecho de contar sus propias experiencias en el modo virulento de tantos hombres heterosexuales. Y, por último, ¿Qué se debe buscar? ¿Una relación estable? ¿Y cuál es el riesgo? ¿El de sentirse, una vez más, legitimado por el mundo oficial?. A Russell, Glen enseña a ser sí mismo, sin necesidad de justificarse a los ojos del mundo. A Glen, Russell enseña en cambio, a no tener miedo de buscar y vivir ese amor completo, que no se trata de una entrega al establishment, sino de la única cosa que consiga definir el significado y el propio lugar en el mundo.

Al mismo tiempo delicada, erótica e intensamente romántica, "Weekend" tiene el mérito de ser capaz de implicar profundamente al espectador en la historia de Russell y Glen, sin resbalar en los clichés, pero logrando, al contrario, de hacer de este "breve encuentro" algo mucho más vívido y real, con una atención por el realismo de los detalles y de los pequeños gestos que raramente puede ser visto en una película. A este resultado contribuyen de forma determinante las interpretaciones de los dos jóvenes protagonistas, Chris New y el extraordinario Tim Cullen, ambos debutantes y perfectamente entregados a sus personajes. Russell y Glen son inaceptablemente verdaderos y el hecho de que sean dos hombres a haberse encontrado y después enamorado en la película de Haigh no tiene ningún peso, podrían haber sido dos mujeres o dos héteros, poco habría cambiado o eliminado a la historia, que es una celebración a nuestra común e innata diversidad, que a menudo tratamos de sofocar para adecuarnos a un estándar que, afortunadamente, no existe.

Andrew Haigh adopta un estilo minimalista muy acorde con la realidad: una elección que se refleja en la extraordinaria espontaneidad de los diálogos y en una puesta en escena construida enteramente en torno a los dos protagonistas, enfocados casi siempre en primer plano y con la cámara al hombro. A Haigh le interesa, en particular, capturar los matices psicológicos de sus personajes, poniendo en comparación sus respectivas visiones de la vida y del amor y dejando emerger de vez en cuando, los impulsos y los sentimientos que se encuentran justo debajo de la superficie. El resultado es un retrato de dos personas que están buscando (fatigosamente) de construir su propia identidad, en un camino de aceptación hecho también de miedos e inseguridades, y sobre todo de aquel sentimiento de marginación del cual Russell, como homosexual, se siente a menudo afligido.

Y regresa una vez más, prepotente, la misma duda. ¿Un encuentro fugaz puede darse el lujo de definirse amor?. Tal vez podamos ir a buscar la respuesta en las palabras que una encantadora Julie Delphy regala a Ethan Hawke, en la espléndida "Before Sunrise" de hace algunos años atrás, que describía como en "Weekend" el encuentro de dos almas que se posan una sobre otra por pocas horas, sin la posibilidad de algún futuro: "Sabes, si de verdad existe alguna clase de Dios, no debe estar en ninguno de nosotros, ni en tí, ni en mi, pero quizás en un pequeño espacio intermedio. Si existe alguna magia en este mundo debe de estar en el intento de comprender a álguien al compartir algo... Lo sé, es casi imposible lograrlo, pero... ¿Qué importa eso?, en el intento debe de estar la respuesta."...
Fueron Celine y Jessie, en Viena, hace unos años; son Russell y Glen, en Lodres, hoy en día.

Valoración : 8.5/10


En dos palabras : Segundo largometraje del director y guionista inglés Andrew Haigh, "Weekend" es una pequeña producción independiente que cuenta, con tonos suaves e íntimos, la historia de amor entre dos chicos que se conocen por casualidad. El poder de esta película radica en su simplicidad y en lo "no dicho" de la relación entre Russell y Glen: las personas son personas, se nos muestra esto, y dos personas que se aman es algo maravilloso. Sin lugar a dudas una de las mejores sorpresas del año pasado, y en donde cada uno (sin distinción de sexo) puede encontrar un poco de sí mismo. Obra bellísima.

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