enero 03, 2012

Película del día...

Tyrannosaur - Paddy Considine , 2011

Es difícil, casi imposible escribir una reseña sensata y adecuada de una obra como "Tyrannosaur". El debut como director del actor inglés Paddy Considine (maravilloso protagonista de "Dead Man’s Shoes", "In America" y "Red Riding"), posee un tal poder expresivo de abrumar al espectador que tendrá que esperar mucho tiempo antes de poder decir de haber realmente metabolizado la cantidad absurda de la violencia, dolor y poesía que la película regala a manos llenas.

Sin embargo, si sólo se leyese la trama, se podría pensar de estar frente al enésimo producto, socialmente comprometido, del cine independiente británico. La película, de hecho, tiene como protagonistas a un hombre y una mujer derrotados, dos almas desesperadas que, por un corto tiempo, tratan de avanzar juntos, paso a paso. Él es Joseph (Peter Mullan), un viudo alcohólico, con una dosis desbordante de rabia interior de correr el riesgo, en cualquier momento, de volverse loco. Ella en cambio es Hannah (Olivia Colman), pequeña mujer triste que se aferra a una fe tan ingenua como frágil para poder sobrevivir a un desastroso matrimonio con un psicópata que nunca pierde la oportunidad de humillarla y maltratarla. El encuentro de ambos es accidental y explosivo, que los unirá, pese a su voluntad, indisolublemente...

Nada de original si no fuera que precisamente gracias a la idea de iniciar a través de una historia, aparentemente bastante sentida, se pueda entender (rápidamente) la inteligencia de este autor. Considine, de hecho, desde los primeros minutos, con una escena impactante, pone en claro las cosas con su público: lo que estáis a punto de visionar es un trabajo al que no estáis de ninguna manera preparados. "Tyrannosaur", efectivamente, logra la increíble tarea de asimilar las obras de grandes maestros ingleses como Ken Loach, Jim Sheridan y Mike Leigh, reponiendo una obra personal y extrema que, en algunos aspectos, consigue superarlas. La película toca tantos puntos y cambia tantas veces de registro, de manera perfecta en la fase de escritura, para evitar que los espectadores tomen por un momento un soplo de aire fresco.

La obra de Considine es una película proletaria sobre los suburbios devastados, un drama psicológico, una historia de amor poco convencional y una historia de redención, todo ello aderezado con algunos diálogos dignos de las mejores comedias negras británicas. Podría parecer, y objetivamente lo sería, demasiada carne al fuego para un solo hombre, aún más si se trata de su primera película. Sin embargo, el director (también guionista) dirige todo con una experiencia que deja estupefacto, no se equivoca en nada, ni una escena, ni un movimiento de cámara, ni una frase o solución narrativa. Son muchas las escenas que conmueven (el funeral, la "expedición punitiva" para vengar a un niño, el final angustioso), al igual que los diálogos que quedan grabados en la mente (el diálogo sobre la religión, la carta en donde Joseph se confiesa, el estallido de Hannah) para considerar este producto como un "simple" golpe de suerte.

Si por un lado Considine nos obliga a bajar la mirada, como si fueramos niños que soportan los gritos de los padres en público, por el otro en su película, también, se genera un flujo positivo. Como espectador te encuentras a querer abrazar este protagonista violento que ha destruido su espíritu en los últimos años. La única manera de hacerlo es atravesar su infierno personal con coraje en un túnel que desemboca sobre su alma de hombre sincero. "Tyrannosaur" no se detiene por un momento de destilar tensión. Por otra parte el autor inglés también es bueno en dejar espacio a sus protagonistas, vehículos de una tensión que nunca estalla en voz alta, los eventos más violentos tienen lugar fuera de campo, rodeados por un silencio que no se olvida fácilmente.

Si se necesita una ulterior prueba para confirmar de encontrarnos frente a un gran director, basta visionar la elección de actores maravillosos y la capacidad de ponerlos completamente cómodos en papeles difíciles con el fin de extraer interpretaciones epocales. Peter Mullan, de esta manera, desempolva su personaje de proletario fracasado, lo sumerge en ácido y nos regala un anti-héroe que, aunque si comete una interminable sucesión de hechos terribles, conquista al público, mientras que Olivia Colman junta una dosis de dulzura desarmante y de dolor indescriptible de producir escalofríos, en un papel que le vale toda una carrera. Dos almas a la deriva, dos personajes derrotados por la vida, dos individuos que se dedican al fracaso, dos recorridos salpicados por eldolor absoluto. Como también un recorrido de redención. De no subestimar la contribución de Eddie Marsan que carga sobre sus hombros un personaje repugnante que, con sólo pocas escenas disponibles, es sencillamente inolvidable gracias a ese guiño desagradable y enfermizo.

Sufrimiento y poesía, sangre y lágrimas, opuestos que se tocan en una película rodada con grande equilibrio. Una sucesión de escenas perfectas, una alternación de secuencias de violencia ciega (fulminante el íncipit con aquella patada mortal del protagonista infligida a su pobre perro) y de momentos que conmueven gracias a los maravillosos diálogos que dan en el blanco. Una película potente como el prehistórico "tiranosaurio" del título (la explicación está a cargo del protagonista, pero que no revelo para no arruinar la fuerza emocional de la escena en cuestión). Una obra difícil de olvidar. Chapeau para el joven Considine y para sus magníficos intérpretes.




Valoración : 9.5/10


En dos palabras : Una película que nos devuelve (de cerca) el cine de Ken Loach, que también recuerda a las obras de Jim Sheridan y Mike Leigh, pero que sorprende, principalmente, por un estilo personal capaz de tocar tantos puntos simultáneamente. Violencia y dolor sumiso, gritos desesperados y sollozos ahogados. Potente representación de la realidad proletaria de los devastados suburbios británicos, implicante drama psicológico sobre la violencia doméstica, pero también conmovedora historia de amor. La película es todo esto, emociones fuertes, duras, que te cogen por el cuello impidiéndote voltear hacia otro lado. Imprescindibile.

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