marzo 10, 2012

Película del día...

Cesare Deve Morire (Caesar Must Die) - Paolo & Vittotio Taviani , 2012

Existen realidades diferentes que giran en torno en la galaxia de la prisión, los ejemplos de situaciones de degradación, violencia y miseria son fácilmente sujetos a los artículos de crónica, reportajes sensacionalistas y a menudo se convierten en tema adecuado para una fiction anudada a la actualidad. Existen también ejemplos excelentes de proyectos que ofrecen una nueva perspectiva a aquellas personas que se han equivocado y ahora se ven obligadas a vivir en soledad en la expiación de la propia culpa.

La amarga controversia sobre el valor redentorio de la prisión es un tema sobre el cual no es apropiado entrar en profundidad, además de requerir habilidades diferentes implicaría el examen de muchas variables de disciplinas como derecho, psicología y ciencias del comportamiento que trascienden la tarea que me he propuesto en la escritura de estas líneas. In extremis, con ganas de simplificar el razonamiento, la pena no debe ser un mero castigo, sino también una forma de rehabilitación. El teatro, en este caso, puede ser una de las formas con la cual el recluso puede intentar desconectar su ego y poderlo proyectar en "otro" individuo, ofreciendole la posibilidad de la redención a través del acto (por desgracia, efímero) de la actuación. Se da la circunstancia de que en el pabellón de máxima seguridad de la cárcel romana de Rebibbia las audiciones para asignar las partes en la producción del Julio César de Shakespeare se trasforman en una cita donde los reclusos pueden demostrar que tienen un fuego en las entrañas que los convierte en verdaderos actores.

Los hermanos Taviani entran con la cámara en la cárcel de Rebibbia y "transforman" a los prisioneros en sujetos cinematográficos con un proyecto que recuerda el neorrealismo de Pier Paolo Pasolini. Los actores, todos ellos con condenas que van desde los 15 años a encarcelamientos de por vida, encuentran su libertad en las horas dedicadas a las pruebas, para después estrellarse con la realidad en el momento en que la guardia cierra la celda a sus espaldas. "Desde que conocí el arte, esta celda se ha convertido en una prisión" es la frase simbólica que repite uno de los protagonistas, palabras fuertes dichas por aquella persona que quizá nunca verá la libertad, sino aquella del teatro, e incluso prestando atención son palabras del gustillo retórico que no añaden mucho a lo que la película dice implícitamente. La película de los hermanos cineastas arranca a partir desde los seis meses de la representación del Julio César. Desde el casting, a la selección de Julio César, Bruto, Casio, y todas las demás figuras, las pruebas en la celda y aquellas, sobre el palco son los puntos importantes a través de los cuales el espectador cinematográfico se enfrenta con la obra de Shakespeare. No vemos la representación en el escenario, pero percibimos toda la historia a través de la fragmentación de las pruebas (en un denso y significativo blanco y negro) y sólo pocas secuencias son otorgadas a la presentación de los personajes, aquellos reales que aún viven en Rebibbia.

La deslumbrante y saturada fotografía en blanco y negro de Simon Zampagni, es uno de los puntos fuertes de la película, y trae a la mente las películas de Wim Wenders "Der Stand der Dinge (The State of Things)", sobre las demás. Mientras que Wenders anunciaba una especie de muerte del cine, los hermanos Taviani en su nueva película, premiada en el Festival de Berlín 2012 con el Oso de Oro, al teatro como al cine se le da un nuevo impulso, para regalar un mensaje estable de salvación. La grande fuerza expresiva es indulgente con los hechos capturados en torno al teatro de los desposeídos. Aquellos que no poseen nada, pero que tienen todo para dar, con el cuerpo, con el alma y con el corazón...

El descubrimiento de la belleza, simplemente oculta entre las páginas de texto escrito y en las posibilidades de expresión a través de la palpitación de la actuación, emerge como la única solución a los conflictos interiores e internos al lugar de reclusión. Se percibe una tensión que silba como un tornado en el aire durante las pruebas. El show es aclamado por el público : todos aplauden, y todos se ponen de pie. Sucede casi lo mismo en la sala cinematográfica. A veces uno casi tiene la impresión de estar en una prisión en lugar de una sala de cine. Un patio, pasajes subterráneos,  un “Shock Corridor". Muchos han planteado dudas acerca de esta elección. Las historias de los detenidos se mantiene deliberadamente fuera de la escena, el teatro es el verdadero protagonista. Una elección que puede ser interpretada leyendo cada personaje/papel en tres niveles. El primero, paradójicamente, el más oculto, es el "sí mismo real". El segundo es el papel que ha sido designado antes de salir al escenario, mientras que el tercero es el argumento cinematográfico, pero que a diferencia de los dos primeros no se puede distinguir entre realidad y ficción. Lo que se relata (principalmente) en la película de los hermanos Taviani, fuera de las palabras de Shakespeare, podría ser tanto un hecho fictico como uno real, aunque si este último parece prevalecer.

Quizás en este sutil e imperceptible confín entre lo real y lo imaginario se encuentra la verdadera fuerza de una película como "Cesare Deve Morire". Quizás estamos asistiendo a una nueva forma de cine o simplemente de una nueva frontera incluso para el teatro, a través del uso ligero y económico del digital, utilizado por primera vez por los directores toscanos. "Cesare Deve Morire" tiene compasión de las primeras víctimas y a su vez verdugos de la sociedad, demostrando una vez más que el cine, así como sus viejas historias ("La Notte Di San Lorenzo", 1982) sólo deben encantar para poder sellar permanentemente la huella de la verdad dentro el artificio.

Valoración : 8 / 10


En dos palabras : Los hermanos Paolo y Vittorio Taviani, con gran valentía, ponen en escena la obra de William Shakespeare, una película sobre una puesta en escena que es meta-teatral como meta-cinematográfica, el espectáculo dentro del espectáculo, lo que significa que sólo a través del arte se puede llegar a la salvación como evasión del dolor. Basada en una historia real, “Cesare Deve Morire”es puro cine dentro los mecanismos claustrofóbicas de la prisión y del mismo teatro, aquel "teatro pobre" de ascendencia grotowskiana. Absolutamente recomendable.

Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...