mayo 21, 2012

Película del día...

To Rome With Love - Woody Allen , 2012

Para cerrar (al menos temporalmente) el viaje por Europa durado tres de las cuatro películas anteriores (la española "Vicky Cristina Barcelona", la londinensa "You Will Meet A Tall Dark Stranger", la parisina "Midnight In Paris" ), el genio de Woody Allen aterriza en la Ciudad Eterna con "To Rome With Love", una mezcla de historias y de sensaciones/emociones que releen la gran capital a través de su anacrónica belleza y de su imaginaria perfección. Un poco en línea con ese fenómeno bastante peculiar en donde los ítalo-americanos emigrados a Estados Unidos después de la Segunda Guerra Mundial han quedado aferrados a un dialecto incomprensible sin ser capaces en cambio de entender, el italiano corriente, de la misma manera la postal romana de Woody Allen sufre y brilla de la misma contaminación de un tiempo pasado (o quizá jamás existído) que se ha nutrido de sensaciones apócrifas que sólo la nostalgia, la seducción de la cinematografía de los años dorados (Fellini, De Sica) y la proyección extranjera de una "Dolce Vita" italiana ha sido capaz de generar.

Y es por esta razón que, si bien en su regodearse en los clichés y estereotipos de una Roma/Italia agradable y volátil, "To Rome With Love" despierta en el espectador una especie de participación en los lugares comúnes que, personalmente, no concedería(mos) a cualquier otro director. Un Decameron (de hecho la película tenía que haberse llamado Bop Decameron) de "cuentos" que se entrelazan sobre el fondo de una Roma color ocre en donde vive el choque entre la inmovilidad sin tiempo registrada por la belleza de los monumentos y ruinas y el caos frenético de una nueva mundanidad que parece conciliarse mal con la perfección estética de aquel pasado. Dividida en cuatro episodios que nunca confluyen en la misma narrativa, "To Rome With Love" es una película más o menos lograda según los ojos con los que se visiona: descontinua y no siempre orgánica a nivel narrativo (por ejemplo, menos de la bellísima "Midnight in Paris" ), la última película de Allen, sin embargo, brilla en su ser un caleidoscopio de emociones romanas asociadas a un pasado y un presente jamás existidos (excepto en la sugestión personal de un "Americano - decidamente especial - en Roma").

En Roma, durante unas vacaciones de verano, la joven turista estadounidense Hayley (Alison Pill) conoce y se enamora - recíprocamente - de Michelangelo (Flavio Parenti), un abogado de arraigadas ideas políticas de izquierda con un padre un poco casanova y una madre ama de casa. Poco después, alertados sobre la gravedad de aquella liason que podría convertirse en matrimonio, los padres de Hayley aterrizan también en Roma: Jerry (Woody Allen), un director de ópera jubilado y su esposa Phyllis (Judy Davis), una psicoanalista exitosa. La reunión con los futuros suegros de aquel "Belpaese" pondrá en marcha en la cabeza de Jerry una idea que podría alejar la amenaza de su muerte profesional (según la esposa Phyllis para Jerry la jubilación es sinónimo de muerte). Después de haber descubierto que Giancarlo (padre de Michelangelo, interpretado por el tenor Fabio Armiliato) posee bajo la ducha cualidades sorprendentes de canto, Jerry tratará de lanzarlo al mundo de la ópera como "tenor bajo la ducha". Al mismo tiempo, el famoso arquitecto John (Alec Baldwin) se encuentra de vacaciones en Roma, ciudad en donde de joven vivió durante varios años. En busca de las calles y de los recuerdos de juventud, se tropezará con Jack (Jesse Eisemberg), un aspirante arquitecto desconcertado por la llegada de Monica (Ellen Page) - atractiva amiga de su novia Sally (Greta Gerwig) -, al cual hará de mentor y Grillo Parlante siguiendo muy de cerca el lento rendirse de Jack a los impulsos y corrupciones de la vida.

Siguiendo las huellas de la película de Fellini "Lo Sceicco Bianco", Antonio (Alessandro Tiberi) y Milly (Alessandra Mastronardi) son dos recién casados llegados a Roma desde Pordenone para reunirse con los familiares de alto rango de Antonio y evaluar la posibilidad de un traslado a la capital. Y mientras que Milly, perdida por las calles de Roma en busca de una peluquería, será seducida por un famoso actor (Antonio Albanese), Antonio se encontrará, debido a un malentendido, a tener que hacer pasar por su esposa la irreffrenable prostituta de alto standing Anna (Penélope Cruz). Ambos al final tendrán que hacer frente a los hechizos de la tentación. Leopoldo Pisanello (Roberto Benigni), en cambio, es el prototipo del hombre común con un trabajo mediocre, una familia normal y pocas ideas en la cabeza. Pero un día su normalísima vida se ve abrumada por el caos de la popularidad y del éxito. "Famoso por ser famoso" le explicarán más tarde, cuando terminará por preguntarse cómo es posible que decenas de telediarios y periodistas compitan por conocer lo que desayuna o si prefiere usar boxer o slip. El soplo casual del éxito, entre noches de juerga y vaivén de mujeres, agitará su vida como una hoja en el viento para después, finalmente, traerlo de vuelta a la soledad de su reencontrada anonimidad.

En las más de cuarenta películas (en poco más de treinta años de carrera) Woody Allen ha navegado a lo largo y ancho a través de los desordenes de la vida y de las idiosincrasias humanas sin perder jamás la brillante capacidad de asestar el golpe con ritmo, desentrañar la depresión humana a través de una sonrisa neurótica y liberadora. En "To Rome With Love" los altos y bajos de su brío artístico se funden de manera ejemplar, dando vida a una comedia algo desquiciada, cuyo ritmo es, sin embargo, sostenido e impulsado por la presencia del genio de Allen, capaz de otorgar ritmo y diversión de manera aparentemente caótica como funcional (gracias al color otorgado por la amplia gama de actores elegidos). Después de todo Allen es todo excepto un minus habens. Y, de hecho, en esta película a episodios la sensación de descentración (especialmente en el episodio de los recién casados) y la excesiva didascalia auto-referencial (en particular, en el personaje de Benigni) son sólo parte de un contenedor mucho más grande de entretenimiento que vagando por las mágicas calles trasteverinas u observando las impresionantes vistas de una Roma amarillenta, que mezcla la insuficiencia del hombre común a la llamada del éxito, los valores simples a los peligros de la seducción, los miedos, los sueños y las nostalgias del hombre en general

Un caldero de ideas y bocetos que esta vez son empapados por una italianidad que mezcla hasta convertir indisolubles todos sus rasgos más ilustres o grotescos (la cultura, el arte, la música, la ópera, la cinematografía, y también el sensacionalismo, el gossip, las escorts, los estereotipos sociales). Por lo tanto, es imposible separar en esta película aquello que funciona y aquello que no porque se trata de un flujo de conciencia personal aplicado a una cultura y a una ciudad. Y el hecho de que el flujo en cuestión sea el de Woody Allen hace el resultado del partido mucho más cuestionable que las cartas individuales en juego. El amor de Allen por su trabajo y la difusa humildad en el desear permanecer arraigado al papel de anfitrión, junto con un estilo cómico que, incluso cuando discontinuo deja siempre una huella ("Si estás en contacto con Freud dile que te devuelva el dinero", dice Jerry a su esposa, en respuesta a una de las muchas píldoras psicoanalíticas otorgadas), eleva la vaporosidad de "To Rome With Love" en una película absolutamente agradable y en ocasiones hasta se ilumina gracias a las pequeñas pero fulminantes perlas allenianas, como el acuñar de situaciones o términos ingeniosamente capaces de describir la desorientación humana (la melancolía de Melpómene). "To Rome With Love" desde luego no será recordada como una obra maestra, pero conseguirá entrar en ese grupo de películas que, a primera vista, pueden no gustar, pero luego, con el pasar del tiempo, se podría reconocer en ellas una cierta insolencia "agradable" que conduciría a revalorizarlas. O por lo menos eso se espera.

Valoración : 6.5/10


En dos palabras : Muchos señalarán el trabajo de superficialidad y abundancia de estereotipos, y no se les puede culpar. Sin embargo, aunque sino es el mejor Allen de siempre, "To Rome With Love" es al final una película que juega muy bien el papel que tiene, porque su propósito no es ser la radiografía social de un país como Italia, sino más bien un desinteresado homenaje a una cultura tan llena de sugestiones de suscitar una obra multiforme casi inclasificable. De cualquier manera, una postal de amor que de parte Woody Allen no podemos no aceptar.

Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...