agosto 15, 2012

Película del día...

Killer Joe - William Friedkin , 2011


Texas. Un joven y espabilado pusher, Chris (Emile Hirsch), tiene una gran deuda de pagar lo antes posible. Se entera casualmente que su madre - una mujer perversamente cruel que desde hace buen tiempo abandonó a su familia por otro hombre - dispone de un seguro de vida de gran valor, decide asesinarla, convencido de poder acapararse los $50,000 destinados a su hermana Dottie (Juno Temple), único beneficiario. Después de haber hablado con su padre Ansel (Thomas Haden Church), dado que ninguno de los dos tiene la intención de hacer el trabajo sucio, contrata a Joe Cooper (Matthew McConaughey ), un oficial de policía que redondea el salario haciendo el asesino a sueldo. No pudiendo ser capaz de proveer al pago por adelantado, como en los pactos establecidos por Joe, acuerda con el killer un anticipo bastante inusual: usar como garantía sexual a su joven hermana hasta conseguir el dinero. Pero las cosas no salen como habían sido planeadas, y la sangre no tardará en correr, abundante e imparablemente...

¿Cómo se puede llegar a no querrer a William Friedkin, autor de películas como "The Boys In The Band", "The Exorcist" y "Cruising"? Imposible, aunque si la suya ha sido seguramente una carrera discontinua, debido principalmente al hecho de que, cinematográficamente hablando, Friedkin es un verdadero anarquista. Es cierto que posee un Oscar en su mesita de noche, es cierto que ha tenido grandes éxitos en la taquilla, pero no es menos cierto que, después de los tumultuosos años 80, el director no ha encontrado más el éxito de crítica y público de aquellos tiempos. Se podría estar aquí a escribir durante horas de Friedkin, de ese director que siempre he amado en el bien y en el mal, de ese director loco, personal e incómodo, de sus éxitos y de sus fracasos, de como sea un autor fundamental y de como una carrera como la suya, entre altos y bajos, sea de un encanto inigualable. Pero deseo ir al grano, es decir al momento de hablar de su tan esperado regreso a la dirección..


"Killer Joe" esta unida desde los cimientos al último trabajo de Friedkin, es decir "Bug", ganadora del premio FIPRESCI en el festival de Cannes 2006, obra que ha recibido el mayor numero de críticas positivas durante muchos años esta parte. Ambas películas han sido extraídas de las obras teatrales homónimas de Tracy Letts, encargado también de los guiones. Si "Bug" era una excavación en la paranoia de un país después del 11 de septiembre, "Killer Joe" es un análisis implacable de las relaciones familiares en un país dominado por el dinero. Friedkin trabaja sobre la obra original, llenandola con carne y sangre, como para hacernos sentir el olor de los protagonistas, el de sus almas condenadas. Desde el primer plano, Friedkin pone al espectador in medias res, sin preámbulos innecesarios. Desde el principio, la atmósfera es terriblemente magnética : una barraca en ruinas sumergida en el tétrico y oscuro abismo de la noche, la lluvia pesada y violenta, los ladridos amenazantes de un perro. Bastan estos pocos elementos para dejarnos seducir y convertirnos en involuntarios testigos y por consiguiente cómplices de una oscura, negrísima espiral de inhumana violencia. Es exactamente la violencia el eje real de "Killer Joe". Casi parece que el director ha concebido toda la materia cinematográfica como un estudio programático y gradual de la brutalidad humana, y no sólo desde el punto de vista prevalentemente físico, sino más bien bajo todos los ángulos y perspectivas posibles. De hecho, al final de la visión, se puede concluir que la forma de crueldad mayor sea aquella de naturaleza ética y moral.

Los personajes, a comenzar por Chris, Dottie, y el padre, siendo primero víctimas de violencia, se autoconvencen que el único camino resolutivo sea recorrerlo, necesariamente, lastimandose principalmente a sí mismos. Es por eso que piden ayuda a Joe, personaje icónico porque carnificación metafórica de una brutalidad tan gélida y controlada como primordial e instintiva. Teniendo después en cuenta que el asesino trabaja como detective en el cuerpo de policía, es decir que se trata de un representante oficial del Estado, se hace inevitable leer la obra bajo una óptica diferente, alejada y externa al género narrativo. No es por lo tanto, un riesgo decir que en esta película la principal fuente generativa de violencia es precisamente de naturaleza socio-política. Y tal vez es esto a conventirla tan terriblemente aniquilante. Friedkin ha mostrado siempre tanto, y esto forma parte de su poética : hoy en día continúa, sin embargo, a eludirnos, señal de que todavía tiene mucho que decir. Diálogos cerrados, peleas y puñetazos en repetidas ocasiones, duetos largos en donde el anti-héroe de turno se enfrenta con su alter ego o con su vengador, hay también una persecución entre dos personas en moto y Chris, en memoria de los viejos tiempos, y hay sobre todo una escena que ya está destinada a convertirse en verdadero cult: aquella en donde Killer Joe humilla a Sharla (Gina Gershon ) obligandola a imitar una felación con una pierna de pollo frito, después de golpearla en la cara. Secuencia que seguramente terminará en los anales del cine y será recordada durante mucho tiempo por todos los fans del género. Momentos de grande pathos capaces de hacer subir un escalofrío por la espalda y que hacen de "Killer Joe" una película politically incorrect.


Friedkin continúa su discurso personal en los Estados Unidos de los olvidados, un país en donde el "american dream" es brutalmente destrozado y la decadencia moral es dominante. En una oleada de violencia que desata más violencia, se desanuda una película profundamente cínica, que se caracteriza por un registro grotesco. El director intencionadamente exagera en algunas escenas (la ya mencionada escena del pollo frito), con un estilo que seduce y ataca al espectador al mismo tiempo. Rodada con la habilidad a la que nos ha acostumbrados este cineasta extraordinario, con un montaje clásico y acompasado y una excelente fotografía, "Killer Joe" es una historia de cobardía y barbarie que va a investigar sin pudor en la duplicidad del alma humana, en la duplicidad la inocencia, del poder, de la venganza y de la ternura. Inútil insistir demasiado en la prueba de los intérpretes, todos grandiosos. Debo, sin embargo, mencionar por lo menos al monumental Matthew McConaughey, os aseguro que nunca antes lo habéis visto así, fascinante, country y perverso: sombrero de vaquero negro, guantes de cuero negros, gafas negras, pantalones negros y una mirada que mata, su Killer Joe es la encarnación del lado oscuro de la ley, un personaje lejos años luz de sus habituales caracterizaciones sentimentalistas y que ha revelado quizá, por primera vez, las cualidades interpretativas de un actor hasta ahora decididamente subestimado. Y al demacrado, insustancial, apaleado Emile Hirsch, que aquí entrega la definitiva demostración de su talento. Mientras, en el sector femenino, sería injusto olvidar las valientes y fantásticas protagonistas : Gina Gershon y Juno Temple.

"Killer Joe" funciona porque mezcla con enorme naturalidad thriller, noir, humor negro y grotesco, porque no se molesta en desestabilizar el pensamiento "común" (la escena de sexo entre Joe y Dottie), porque enfoca las disfuncionalidades de una familia (encabezada pot Thomas Haden Church, y su segunda esposa, Gina Gershon), como pocas veces el cine estadounidense ha sido capaz de hacer. Una película que corre sin control hasta el último minuto en un crescendo de demencia, adrenalina y violencia y los últimos quince minutos de película entran en la historia del cine con un par intuiciones narrativas difíciles de olvidar. Película cínica, cruel, divertida, independiente hasta los huesos, un dispositivo perfecto que sintetiza lenguajes, temas y formas expresivas de toda la producción noir pasada y presente, y que está inevitablemente destinada a convertirse en un pequeño, brillante clásico contemporáneo. Bienvenido nuevamente maestro!.

Valoración : 8.5 / 10


En dos palabras : Un noir sin piedad ni ley, sucio y cruel como en los viejos tiempos de "The French Connection" y "Cruising". Pero también una black comedy cínica a la perfección. William Friedkin regresa, y realiza su mejor película desde hace tiempo a esta parte. Protagonistas, un asesino y una familia de miserables dispuestos a descuartizarse. Friedkin sobresale entre noir y grotesco confirmando su indudable talento con una película que sin duda alguna hará discutir y que arrastrará a todos en un abismo de locura, regalando el papel de la vida a un sorprendente Matthew McConaughey. Absolutamente recomendable.

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