enero 31, 2011

Dos pequeñas reseñas...

Blue Valentine - Derek Cianfrance , 2010

Cindy y Dean se encuentran en la última parada de su historia de amor y de su matrimonio: siete años de unión, una hija, una hipoteca por pagar y el desgaste del cotidiano. Una pareja aparentemente vacía que se pregunta cómo ha sido posible llegar a perder el amor y se ve obligada a explorar aquellos momentos felices, en una investigación cada vez más dolorosa. Preguntas universales que cada uno de nosotros alguna ves no hemos planteado: ¿Cómo es posible que un sentimento termine?, ¿Qué cosa ha causado la ruptura? ¿Cuál  ha sido el momento de crisis, la señal de peligro jamás encontrada?... Antes, durante y después: escenas de un matrimonio analizadas con pudor, con el ojo del director distante, nunca intrusivo o compadeciente, pero con una mirada tensa en el captar pequeños actos, gestos comunes, peleas, reconciliaciones.

La visión alterna el pasado y el presente sirviendose de dos diferentes estilos visivos, el 16mm para contar el tiempo pasado y el digital en alta definición para el presente: los dos períodos son claramente marcados, el contraste no hace más que aumentar el asombro y el malestar por ese entusiasmo inicial concluso en un completo desencanto. Quizá por las dos diferentes personalidades, Él que, en los años, se ha cerrado en sí mismo y en la relación, estático e inmaduro en el aceptar la vida así como es; Ella más solar, con diferentes necesidades y con ganas de cambiamento y de nuevos horizontes… Todos pretextos para encontrar un motivo que no es detectable, el motivo del porqué se acaba el amor. Tal vez porque ha faltado la comunicación, tal vez porque a veces simplemente sucede así, la gente cambia, hay quiénes van adelante a paso veloz y probablemente no se dan cuenta que los demás permanecen un poco atrás,  y deben ser cogidos de la mano para no desacelerar el propio paso. Tal vez  porqué es la vida, que corre como un río arrastrando todo lo que se encuentra en su camino: algunas construcciones permanacen en pie, otras sencillamente se derrumban.

Imposible no mencionar a Ryan Gosling, con aquél encanto y aquella rabia, un personaje de buen corazón y del destino cruel, y Michelle Williams, con aquella interpretación aparentemente moderada, tensa porqué la exasperación puede estallar en cualquier momento, creíble y razonable cuando es su momento, dos interpretaciones extremadamente viscerales, capaces de desnudarse (físicamente y emotivamente) y cambiar de forma verosímil aspecto y tono de la perfomance, demostrandose perfectamente en parte, en las dos almas de la película. Simplemente maravillosos!. El equilibrio de la película es admirable, por come trata el sufrimiento y la felicidad en profundidad sin necesidad de aumentar excesivamente la voz y por como introduce la semilla de una persona en la otra, recíprocamente, de la manera más delicada y bella posible. Emocionante y auténtica: absolutamente recomendable.

En dos palabras : Un drama sobre el fin de un matrimonio, una puesta en escena irresistible como ningún otra, con dos actores que no paran de sorpender. Una visión cautivadora, que desconcierta al espectador en lo más profundo, lo ata de alguna manera al destino de la pareja y lo deja vacío (y bastante deprimido).

Valoración : 9.5/10



Never Let Me Go - Mark Romanek , 2010

Existen libros cuya adaptación cinematográfica es una hazaña ardua; otros parecen nacidos para convertirse en una película: el extraordinario libro de Kazuo Ishiguro forma parte sin lugar dudas de esta última afirmación, pero es también un libro “voluminoso”, porque es bastante conocido y bastante amado, y por lo tanto de alguna manera “un asunto delicado”, a raíz de una (a menudo inútil) mala costumbre de tantos apasionados lectores, como la de poner en primer lugar en comparación cualitativa las dos obras, en  un eterno perjucio hacia  la segunda."Never Let Me Go" es cine, en el sentido mas grande de la palabra. Oficio, pasión, emotividad, realización técnica compleja, trabajo sobre el personaje, guión creíble y fiel al texto de origen, y una fotografía perfecta que utiliza tonos velados e modulados, según una precisa y rica gama de colores diáfanos, sin olvidar el óptimo trabajo de Rachel Portman que consigue agregar, a toques de música, intensos intervalos temporales de narración bastante largos, contribuyendo a alimentar la vena emocional de la película.

Componentes como la literariedad, imprescindible dada la derivación del argumento, y la disposición tradicional del romance-story se acompañan a reflexiones de ninguna manera banales sobre la vida humana, sobre la fugacidad, sobre los sentimientos. Pero la belleza de "Never let me go" está sobre todo en la capacidad de transformar una difícil reflexión/disertación científica y filosófica sobre la clonación, el alma, el destino terrestre, el amor, el sacrificio, la muerte, en una historia fácil, enfocada según una óptica humana, en donde la reconstrucción no presenta ningún rasgo de modernismo ni de irrealidad de los caracteres. "Never let me go" delicada y melancólica historia sobre el descubrimiento de la propia identidad y sobre el acercamiento a la muerte, es una película vintage y quizás uno de los primeros casos de ciencia ficción donde el elemento fantástico es apenas introducido, escondido, para después ser revelado completamente sólo a la conclusión. La primera parte de la película, hasta la llegada en escena del personaje interpretado por Sally Hawkins es una observación tradicional, del típico drama inglés, y, después, progresivamente se convierte en una historia ambigua, en donde no obstante la cesura entre representación realista y reconstrucción fantástica no es de ninguna manera irresuelta y neta.

A Mark Romanek va el reconocimiento de haber pensado en la estructura de la película como si fuera separada respecto a los temas analizados: el guión es un raro eejemplo de tacto y de rigor, que la dirección de Romanek consigue traducir en sufrida conmoción, y obviamente una dirección de actores soberbia, si Keira Knightley y Andrew Garfield, son completamente idóneos en los papeles que interpretan , mostrando una admirable abnegación a una obra tan oscura, desmoralizante y fabulosamente “uncool”, Carey Mulligan da un paso más allá: la suya es una interpretación sumisa, contenida, dolorosa y absolutamente perfecta. Es ella que, desde la primera hasta la última escena, dona a la película el tono, los matices, y el alma... Inolvidable.

En dos palabras : "Never Let Me Go" es una obra de ciencia ficción inteligente y bastante sofisticada, que tiene el grandísimo mérito de haber decontextualizato la famosa novela de Ishiguro, dejandola en un estado amniótico que flota fuera del tiempo. Una obra de descubrir para reflexionar, para interrogarse, y no necesariamente para buscar respuestas.

Valoración : 8.5/10


Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...