junio 27, 2011

Película del día...

X-Men: First Class - Matthew Vaughn , 2011

5 años después del decepcionante "X-Men: The Last Stand", y omitiendo el spin-off "X-Men Origins: Wolverine", en casa Fox finalmente se han decidido de desempolvar los mutantes más famosos del mundo de los comics. Llevados en pantalla 11 años atrás por Brian Singer, padre de los dos primeros capítulos inolvidables y aquí autor del guión y productor, los X-Men prueban en efecto a relanzar un franchise que se creía acabado, después del no entusiasmante resultado obtenido por Brett Ratner en el 2006. Para lograr esta casi imposible hazaña ha sido convocado uno de los directores más prometedores del momento, es decir Matthew Vaughn primero desairado con la óptima "Stardust" y después justamente elogiado con la espléndida "Kick-Ass". ¿Resultado? El alumno ha vencido al maestro. Porque "X-Men: First Class" es indudablemente el mejor episodio de toda la saga.

Cavalgando la ola del "Begins" de nolaniana memoria, Vaughn ha rediseñado los rasgos de los X-Men, contandonos sus orígenes, su historia, su descubrimiento, nacimiento y evolución. ¿Quiénes eran Profesor X y Magneto antes de "convertirse" en Profesor X y Magneto? y ¿Cómo y cuándo nacieron los X-Men?. Respondiendo a estas dos sencillas preguntas, Ashley Edward MillerZack Stentz, Jane Goldman y el mismo Matthew Vaughn, comenzando por un guión de Brian Singer, han dado vida al reboot del año. Porque "X-Men: First Class" resucita de manera espectacular uno de los franchise Marvel más amados de todos los tiempos. Omitiendo las "libertades" tomadas por los autores respecto al original, X-Men 4 posee, en efecto el mérito de convencer desde todos los puntos de vista. La película de Vaughn es mucho más que una simple "historia de los orígenes" : es una reflexión, ante todo, sobre la transitoriedad del hombre, donde el verdadero monstruo es el mismo ser humano, en su ser genético. Y no es un caso que el guión haya encontrado su justo background histórico en la bestialidad de los campos de concentración (donde se realiza el primer encuentro extraordinario enre el joven Erik/Magneto y Shaw) y en la absurdidad de la Guerra Fría, haciendo aún más viva y actual la reflexión sobre el hombre como tal. Es decir "Bestia".

Llevando la historia hasta los años de la Guerra Fría, Vaughn esboza un mundo desgarrado por el odio, por el miedo a lo diferente, representado por el comunismo. Los rusos son el enemigo numero uno, una guerra nuclear está a las puertas, el mundo está en colapso. La humanidad, una vez más confirma su naturaleza bélica, alimentada por el odio y el miedo. En un contexto similar Vaughn siembra mutantes, desempareja el campo de juego. Porque en el preciso momento en que el mundo descubre su existencia, decisiva para la salvación de la humanidad, son ellos mismos a convertirse en lo enemigos a abatir. Los seres "diversos" de exterminar. En el construir la trama, desde el punto de vista de la escritura simplemente impecable, el director juega sobre tantos niveles narrativos, sopesando con astucia y sabiduría dos personalidades tan fuertes como diferentes. Aquella de Profesor X y Magneto, es decir Charles Xavier y Erik Lensherr, amigos al principio, casi "hermanos", y enemigos al final. Uno sabio, reflexivo y en defensa de la tierra, el otro impulsivo, vengativo, hambriento de poder e intencionado a derrotar a la raza humana, porque es considerada inferior. Ayudado por la convincente y memorable interpretación de James McAvoy y Michael Fassbender, "X-Men: First Class" gira completamente alrededor de estos dos extraordinarios personajes, marcados por un pasado incómodo como diferente.


Vaughn y su equipo de guionistas han conseguido con éxito modelar las diferentes facetas de estas dos complejas personalidades. En medio, una plétora de personajes (incluidos aquellos que se convertirán en protagonistas de la saga) que el guión consigue casi siempre dar el peso justo, mostrandonos peculiaridad y evolución: a partir del malvado Shaw, interpretato por un perfecto Kevin Bacon, para continuar con la problemática Raven/Mystica de Jennifer Lawrence, el futuro Bestia de Nicholas Hoult y la bellísima, letal y sexy Emma Frost, que posse el espléndido rostro de January Jones. El gran mérito de la película es el de haber llevado a los personajes y a la narración en un entorno completamente diferente del conocido, evocando aquellos días bastantes lejanos (cincuenta años atrás), sin olvidar las necesidades y la naturaleza de un largometraje contemporáneo. Más allá de las evoluciones visivas y de los efectos especiales, además, sobresale de forma evidente la personalidad de los distintos protagonistas. Los mutantes, estos jóvenes de una característica común pero interiormente dotados de poderes excepcionales, a veces parecen casi inadaptados, tanto así de pronunciar simultáneamente, en una escena romántica, un sincero "no tienes idea de lo que daría por sentirme normal". Su verdadera naturaleza constituye en realidad una barrera que los separa del resto de la humanidad, incapaces de aceptar y comprender sus oscuros secretos.

Otro aspecto en donde el guión se revela bastante eficaz es la descripción de los acercamientos y divergencias sentimentales que se crean dentro del grupo, como el problemático, entre la frágil Raven (Lawrence) y el tímido pero brillante Nicholas (Hoult), todo jugado sobre una dialéctica entre la aceptación (con la consecuente reivindicación) de su situación de "diverso", y el rechazo total de la misma, y sobre como este contraste llevará a los protagonistas a (con)vivir en el ámbito de la sociedad humana. Una razón, esta última, que de hecho ha sido siempre uno de los aspectos más importantes de la saga, y que aquí coge inspiración de una ambientación históricamente significativa (el mundo dividido en bloques y al borde de una nueva guerra) y de la amarga reflexión sobre la identidad esencial del comportamiento humano, independientemente de las divisiones, cuando se trata de la eliminación de la diversidad. Resulta difícil no entender, y ni siquiera no sentir empatía con el rabioso Erik (Fassbender) cuando en el final hace definitivamente la elección de su campo, condenando con una sentencia definitiva la humanidad en su totalidad. Y se puede también perdonar al guión, sobre la base de lo anterior, la evolución un poco forzada y poco profundizada de algunos personajes, como en el caso de Angel Salvadore interpretada por Zoe Kravitz.

Frenética y fascinante, rica de twist ending y embellecida por un divertido cameo de Rebecca Romijn y sobre todo de Hugh Jackman, "X-Men: First Class", con un budget de 160 millones de dólares, respecto a los casi 300 del tercer decepcionante capítulo, es un título que confirma la innegable calidad de un director, Matthew Vaughn, que supera con gran éxito el examen hollywoodiano. Y esperando que este "primer" capítulo sea sólo el comienzo de una nueva trilogía, posiblemente dirigida enteramente por él, hago un brindis entonces al milagro, no sólo porque los X-Men han regresado, sino porque han literalmente vuelto a nacer, aún más convincentes que antes.

Valoración : 8/10


En dos palabras : Matthew Vaughn sigue los pasos de Brian Singer y confecciona una película intrigante, que gustará también a quién no está acostumbrado al género, porque describe a los personajes desde sus orígenes, "X-Men: First Class" gracias a un elenco de espesor - más que notables las performance de Michael Fassbender y James McAvoy y en gran forma Kevin Bacon -, una puesta en escena sobria, efectos especiales de ninguna manera redundantes y un cuidado especial por la caracterización de los personajes, es un prequel sin lugar a dudas perfectamente logrado.

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