julio 09, 2011

Película del día...

Transformers: Dark Of The Moon - Michael Bay , 2011

"Transformers: Dark of the Moon" es a priori la apoteosis del cine de Michael Bay, un director que, queramos o no, ha modificado irreversiblemente la forma de entender el action y el popcorn movie en la Hollywood postmoderna. A nivel de guión (siempre de Ehren Kruger como para la secuela anterior) no es que presente muchas novedades este tercer "Transformers" : al centro de la trama se encuentra una vez más la eterna lucha entre el bien (Autobots) y el mal (Decepticons) y el personaje del humano torpe, pero heroico, Sam Whitwicky (Shia LaBeouf), que ayuda a sus amigos transformables en su misión. Cambian algunos particulares, como el personaje femenino. Eliminada Megan Fox,  por que había comparado al director con Hitler, es remplazada por la menos carismática (pero indudablemente sexy) Rosie Huntington-Whiteley, siguiendo "obviamente" la misma esencia.

Suma y síntesis de las dos películas anteriores, "Transformers: Dark of the Moon" extremiza sus dos componentes principales: la ironía, en la primera parte, y la espectacularidad, en la segunda. Las burlas y la conciencia de sí mismo se convierten en una farsa, en una sátira: Sam es un trabajador precario a pesar de haber recibido una medalla de parte del presidente Obama, su jefe es una caricatura (interpretado por un divertido John Malkovich) al límite de la locura, y también el personaje del ex agente Simmons (John Turturro) se encuentra bastante cercano a la comedia slapstick. Toda la primera parte esta realizada en un tono de comedia demencial y exagerada, dilatada y excesiva como todo el cine de Bay, larguísimo preludio a lo que es el verdadero corazón palpitante de la película, es decir la intensa batalla conclusiva, en donde la ciudad de Chicago es literalmente arrasada por los alienígenas de acero. Es aquí, en dosis incrementadas respecto al ambiguo segundo capítulo, y en clara oposición respecto al despreocupado capítulo original, que se describe una forma de entretenimiento de ninguna manera inocua o efímera.


La guerra entre robots organizada por Bay es una metáfora explícita de los conflictos bélicos en donde están involucrados las Fuerzas Armadas de los Estados Unidos, los ideales históricos y anarquistas son "reescritos" de acuerdo con el principio del cinismo y del arribismo (la "Carrera espacial" promulgada por Kennedy expresamente para apropriarse de una tecnología alienígena desconocida), las ambientaciones, los personajes, los enfrentamientos armados recuerdan páginas terribles de nuestra historia (El malvado líder de los Decepticons, Megatron ciego de un ojo como el Mulá Omar, la ciudad de Chernobyl espectral y abandonada después del desastre nuclear, que transmite hoy una advertencia más actual que nunca, el derrumbamiento del rascacielos en Chicago, que se pliega sobre sí mismo como las Twin Towers en el día más terrorífico en la historia de los Estados Unidos), mientras que la defensa de la propia patria por parte de los enemigos externos pasa obligatoriamente por el peaje del militarismo y de las fuerzas armadas. Y aquí uno se preguntaría sí la "paloma" Spielberg, nombre tutelar de las tres películas, a la luz de puebas recientes que utilizaban y hablaban de la violencia de manera ambigua (como "Munich", y no sólo), no se haya convertido en un "halcón". Sin contar con la secuencia de las naves Decepticons que incineran (literalmente) a los humanos, que parece salir directamente da su excelente "War Of The Worlds".

Pero el verdadero "Deus ex Machina" de la operación sigue siendo Michael Bay, que en la última hora de metraje pone en escena la guerra de los Transformers como un verdadero asalto a los sentidos del espectador: visualmente, y auditivamente, estrepitosa, la larga batalla urbana por las calles de Chicago que tiene como pariente más cercano sólo "Black Hawk Down" de Ridley Scott. La imagen está sobrecargada de elementos digitales convirtiendola en una especie de "pastiche vanguardista", el montaje es subliminal, la cámara se mueve con la velocidad de un tren: es el punto de no retorno del cine de la era digital (mucho más de lo que hizo "Avatar"). 

El resultado puede exaltar (la ya mencionada secuencia del derrumbamiento del edifcio, con los protagonistas al interior del mismo, deja con la boca abierta como lo había hecho "Star Wars" en 1977 o "Terminator 2" en 1991) o generar un disgusto inmediato, pero desde luego no deja indiferente, aunque si algunos críticos americanos, y no, parecen más interesados a buscar nuevas formas para burlarse del trabajo del director, oficialmente catalogado entre los enemigos del séptimo arte.

Valoración : 6.5/10





En dos palabras : Para bien o para mal, Michael Bay firma el nuovo manifiesto del cine de acción americano. La verdadera apoteosis del pop-corn movie, que puede ser acusado de ser "sólo" combates, mujeres hermosas, persecuciones y computer graphics, además de una evidente retórica nacionalista. Pero sin embargo, es un espectáculo que (a diferencia del interminable e irritante segundo episodio) nunca aburre y a momentos exalta, siendo confeccionado con atención y con los mejores medios posibles. La película merece la visión aunque sólo por el 3D absolutamente bien aprovechado y capaz (entre otras cosas) de mejorar y no empeorar el estilo de un director. De un director como Bay, después de todo.

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