septiembre 28, 2011

Película del día...

La Piel Que Habito (The Skin I Live In) - Pedro Almodóvar , 2011


Visionanado "La Piel Que Habito", inmediatamente salta a los ojos la semejanza impresionante con numerosos cánones estéticos y narrativos del aquél mito del doctor Frankenstein, un científico loco, como bien se sabe, que consigue generar de la materia inanimada, un "ser humano" inmortal y exageradamente fuerte. Pero la novela de Mary Shelley no es la única obra a la cual la película coge inspiración, dentro de ella se encuentra también una clara referencia a la magnífica "Les Yeux Sans Visage" clásico horror de Georges Franju y una no tanto clara(visible) respecto al genio creativo de Alfred Hitchcock, exactamente a una de sus películas más logradas : "Vertigo", obra relacionada con el tema del doble y con la necesidad extrema de recrear a quién se ha tanto amado. Oscuro y claustrofóbico, resula el último trabajo del cineasta manchego, maestro de un cierto tipo de cine provocador y pasional, en donde el encanto de la transformación, la identidad personal incierta, las sólidas relaciones familiares, los recuerdos dolorosos, la violencia, la muerte, el amor afrontado en todas las formas posibles e imaginables y el componente sexual, cogen el protagonismo absoluto. "La Piel Que Habito" es un melodramma que se inclina hacia el thriller-horror, y que a través de temas bastante actuales como la cirugía estética y los experimentos genéticos, da rienda suelta a los impulsos más instintivos y perversos del ánimo humano, desembocando en verdaderas obsesiones maniacales al límite de lo absurdo.

"La Piel Que Habito" es la adaptación cinematográfica de la novela "Tarántula" de Thierry Jonquet, y cuenta la historia de un brillante médico-cirujano, especializado en intervenciones de embellecimiento y reconstrucción de la piel, el doctor Robert Ledgard (Antonio Banderas), que en un instante ve toda su vida destruida, debido a una doble pérdida afectiva. Ledgard vive en una espléndida residencia El Cigarral, junto con la fiel y devota "ama de llaves" Marilia (Marisa Paredes) y una bellísima mujer de nombre Vera (Elena Anaya), la cual se encuentra reclusa en una de las habitaciones de la mansión donde pasa sus días haciendo largas sesiones de yoga y creaciones de tela con pedazos de ropa de mujer que tanto desprecia, completamente envuelta en un body que le hace de segunda piel. Mientras transcurre la película, una sóla pregunta ocupa nuestra mente.. ¿Quién es esa mujer tan parecida a la amada esposa de Ledgard muerta carbonizada años atrás en un accidente de coche?... Los protagonistas danzan dentro de un escenario violentamente perverso, cuyas bases se apoyan sobre episodios igualmente fuertes. El desarrollo de la trama sigue, paso a paso, la presentación de los perfiles reales de cada uno de los personajes. Nada ni nadie, dentro de este cuadro, es lo que parece.


Las índoles personales son el resultado de un legado profundamente diferente para cada uno de ellos, dando un sentido, aunque a veces descabellado, a algunas palabras incomprensibles, acciones o incluso sólo pensamientos. Estos últimos, claramente, podemos solamente intuirlos. A pesar de todo, Almodóvar se mueve perfectamente en el ámbito de la estructuración de cada "marioneta", haciendolas "vivas" y vulnerables. Vulnerabilidad que emerge prepotentemente cuando, por ejemplo, realizamos hasta que punto la "criatura" del doctor Lédgard se le haya ido completamente de las manos. Olvidando por completo que detrás de aquella envoltura no se ocultava tan sólo de la "piel" regenarada, sino más bien un alma, forzada a un obligado aunque si culpable silencio. No el tiempo, no el aislamiento, no la absurdidad de los eventos. Nada puede suprimir la verdadera humanidad de "lo que habita bajo aquella piel". A diferencia de aquellos que, en cambio, han desgraciadamente comprimido aquel tesoro inefable dentro de una cáscara artificial. El "escultor" se convierte en una víctima de su propia escultura, evidentemente, pero no sin antes convertirse en una víctima de sí mismo. Y por consiguiente pagará un precio muy alto; y, como él, también aquellos que han contribuido en cierta medida a transformarlo en el monstruo que se ha convertido.

La película de Almodóvar parte poco a poco con varios planos de probetas y muestras de sangre, alternadas con el bellísimo cuerpo de Elena Anaya, que interpreta el conejillo de indias del protagonista. De repente, el director nos arroja en un largo flashback con el cual se unen las piezas del puzzle. Y hasta en la elección del cast, Pedro no decepciona : reencontrar Antonio Banderas después de veinte años de "¡Átame!" resulta ser una excelente idea, porque consigue crear uno de los más logrados personajes masculinos de toda su carrera; con respecto a las mujeres, come siempre, son fuertes, magnéticas y maravillosas, a comenzar por Elena Anaya, la inolvidable babysitter de "Lucía y El Sexo", aquí frente a un papel ambiguo y memorable. Sin olvidarnos de la grandísima Marisa Paredes en el papel de Marilia, como siempre es un enorme placer verla en escena. De mencionar también el notable trabajo realizado por la joven promesa Jan Cornet. Evaluadas las interpretaciones convincentes de los actores protagonistas, no queda que analizar el equipo técnico, particularmente eficaz gracias a la interesante fotografía de José Luis Alcaine y sobre todo a la óptima y angustiante banda sonora de Alberto Iglesias, perfectamente adapta a la atmósfera dramática de la película.


"La piel que habito" se puede describir también como un fascinante ejemplo de aquel tipo cine que trata de reconstruirse a través de fragmentos del modelo original (la transformación de Vicente en Vera), que contempla la figura como "oscuro objeto" del deseo, se mueve obsesivamente en la búsqueda de lugares, que se convierten en zonas, en donde el género encuentra sus huellas de reconocibilidad (la persecución y la colisión del coche en movimiento), se encuentra en territorios casi vírgenes de grande atractivo (Vicente encerrado y encadenado, como un perro ) y esta vez los modelos cinéfilos de Almodóvar, ya no son aquellas inquietantes sombras que se proyectan y se expanden en el set, son apenas mencionados, aunque si en algunas escenas es evidente la desbordante pasión que lo caracteriza, imposible no mencionar la escena de la operación en donde se asoma Georges Franju y la ya mencionada "Les Yeux Sans Visage". "La piel que habito" es tal vez el preludio de un grande cambio almodovariano.

Lecturas múltiples, referencias a la actualidad, a la medicina estética, a las mutaciones genéticas, principalmente reflexiones sobre el interior y exterior del ser humano, Que no es - sólo - cuerpo y piel, que tiene pensamientos y  propósitos que son influenciados principalmente por el sexo, pero que trascienden de el mismo. Almodóvar consigue transmitir la frialdad de la mente de Ledgard, frialdad que la residencia parece condensar, en su perfección de formas modernas, donde todo tiene un orden específico y meticuloso. Lo surreal y lo grotesco siempre están ahí, entre los pliegues de la película, así como los temas predilectos del director y la compleja trama, llena de giros continuos: el mayor defecto, que hace que sea una película no perfectamente lograda, se encuentra en la sensasión de que absolutamente todo ha sido estudiado detalladamente, donde el corazón pasa poco y transmite mucho menos. Por lo demás, "La Piel Que Habito" es una película que va vista absolutamente, porque aquello que vemos transcurrir fundamentalemente en pantalla es algo nuevo incrustado en algo viejo, una obra rodada, como de costumbre, con grande estilo.

Valoración : 7.5/10


En dos palabras : En esta ocasión el director español se aventura en el territorio del thriller, inspirandose en el libro "Tarántula" de Thierry Jonquet. "La Piel Que Habito" es una exploración del lado oscuro del ánimo humano, sobre el fondo de temas más actuales que nunca, como la cirugía estética y los experimentos genéticos. Aunque sí no se colocará entre las maravillosas obras maestras realizadas por el cineasta manchego, resulta casi imposible no amar el último trabajo de Pedro Almodóvar, película fiel a la cinematografía del director y con un original y a momentos asombroso argumento noir... Más que recomendable.

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