octubre 02, 2011

Película del día...

Drive - Nicolas Winding Refn , 2011

Entre las calles de una L.A. cruda y crepuscolar pasa un conductor a toda velocidad diferente a los otros, de día mecánico y stuntman "part time" en Hollywood, de noche "conductor" al servicio de los criminales; Driver (se le puede llamar convencionalmente así, a este llanero solitario sin nombre), un hombre frío, de pocas, pero intensas palabras, mecánico y preciso en los movimientos. El encuentro con la vecina de apartamento Irene y su hijo Benicio, le dará una nueva alternativa posible a su vida, pero al mismo tiempo por un extraño y cruel giro del destino, marcará una renuncia necesaria para salvar las únicas cosas que verdaderamente ama. "Drive", basada en la novela homónima de James Sallis, representa aquello que cada película debería ser: una lección de puro cine. El director, Nicolas Winding Refn, en el seguir su idea de "rodar lo que le gustaría ver" demuestra de ser impecable, utilizando tomas rebuscadas, ángulaciones inéditas y travellings largos adecuados en cada secuencia. Toda la versatilidad, el eclecticismo, la potencia explosiva que Nicolas Winding Refn había demostrado hasta este momento con su cine "particular", en "Drive" encuentran una verificación y una síntesis que no hacen más que confirmar el enorme talento que posee.

Desde la primera, gradiosa escena de apertura, Winding Refn pone al espectador en tensión, hasta cuando cambia bruscamente registro, sin abandonarlo jamás. Porque la tensión en "Drive" es espectacular y nerviosa, romántica y emocional: muda en naturaleza, pero nunca en intensidad. Como la expresión deliberadamente imperturbable de un protagonista memorable, interpretado por un extraordinario Ryan Gosling, capaz de comunicar una amplia gama de emociones utilizando únicamente la mirada y - algunas veces - los ángulos de la boca. Con apenas algunas líneas de guión durante toda la película, Gosling consigue ser más expresivo de lo que se pueda imaginar: miradas, sonrisas, lágrimas y expresividad gestual dicen todo aquello que hay que saber sobre este personaje silencioso, misterioso y, a su manera, bueno, pero obligado a actuar con violencia por las circunstancias y (sobre todo) por aquel amor, extremo e incontrolado. Carey Mulligan, en el papel de Irene, es la contraparte perfecta a los silencios de Driver: solar, sonriente, discreta pero expresiva, es el motor que mueve las acciones del protagonista, que se arroja voluntariamente en un avispero con el fin de salvar la vida a una mujer que, bien sabe, nunca será suya... Ambos dan una gran prueba de sí mismos, sosteniendo una expresividad convincente y jamás excesiva durante los largos momentos de pausa entre los diversos diálogos.

A hablar son principalmente las miradas y los movimientos, intercalados por la frases secas y mordaces, gracias al guión de Hossein Amini. Otro punto fuerte de la película, junto a la interpretación de todo el cast (en el que destacan también Bryan Cranston y un fantástico Albert Brooks) y a la técnica cinematográfica, es la síntesis de los opuestos entre la violencia "pulp" pero controlada y jamás excesiva de la segunda parte de la película y el sentimiento casi etéreo de un amor ilusorio. Porque la duplicidad, positivamente comprendida, es explícitamente la clave de lectura de "Drive": encarnada en un protagonista de la doble vida y de la doble naturaleza caracterial, y sin embargo, siempre sí mismo en manera innegable y unitaria. Esta duplicidad, se aprecia visualmente en algunas escenas de acción y de ultraviolencia que son indisolublemente entrelazadas con un romanticismo seco y palpitante, como sólo el Michael Mann de "Heat" y de "Collateral" había conseguido realizar. La dicotomía, por lo tanto, es el eje sobre el cual gira toda la película. A lo largo de la historia emerge enteramente, tanto en la complejidad de Driver, como en su psicosis y en la lucha interna dividida entre una aparente calma y un absoluto control (como si se tratase de un hombre-máquina), y las explosiones puras de violencia, ya sea en los sentimientos que discurren entre los dos protagonistas: amor suspendido e irracional y crueldad (legítima), dos sentimientos en las antípodas, pero igualmente intensos y copresentes.

¿Cuando uno se da cuenta de que el cine todavía puede ser un arte?. Por ejemplo, cuando una trama sencilla, banal (según los puntos de vista), se transforma en pantalla en un objeto precioso, misterioso, de amar y ¿por qué no? conservar. Nicolas Winding Refn ha logrado un milagro construyendo una película malditamente bella y fascinante, oscura y difícil de olvidar. En "Drive", Winding Refn se las arregla para convertir en puro arte algunos destellos de violencia inaudita y repentina, para después regalanos una tierna y dulce secuencia a la orilla de un río en donde, siempre en silencio (la película es hablada poquísimo), un hilo invisible amarra Driver a la famiglia que ha conocido por casualidad y que ha decidído proteger y cuidar, todo subrayado por una maravillosa banda sonora, mérito de Cliff Martinez. La música, de hecho, focalizada completamente en la electrónica, es funcional y sincronizada a las escenas, especialmente en las persecuciones en coche: tres modalidades diferentes de concebir la acción, tres sonoridades diferentes; ambas siempre calibradas de manera casi maniacal por el director. El inicio tenso y cresciente de los Chromatics (que recuerda las sonoridades de los Daft Punk) acentúa el juego de control y astucia de Driver, la persecución en línea recta, es dejada completamente al rumor de los coches como máxima expresión de la adrenalina y por último el choque entre Driver y un jefe de la mafia, es resaltado por la surreal "Oh my Love" de Riz Ortolani & Rina Ranieri que en su completa distinción marca aún más el momento dramático de la escena.

Los mismos textos inseridos en algunas escenas no son colocados al azar. Cada uno acompaña al espectador en el ascenso moral y descenso relacional del protagonista: a partir de la inicial "Nightcall" - "you have something inside you, it’s hard to explain" - que presenta la doble vida de Driver hasta llegar a "A Real Hero" - "a real human being and a real hero" - en el encuentro con Irene y en el cierre definitivo de la película. Una frase simple que encierra, sin embargo, la escencia de su naturaleza, un héroe oscuro y solitario.Nicolas Winding Refn es capaz de jugar libremente con las técnicas cinematográficas más simples, a través de perfectos cambios de luces y de velocidad que dan valor adjunto a un óptimo guión; sabe perfectamente cuando es el momento adecuado en abandonar la carga adrenalícica de la acción, ruidosa y terriblemente rabiosa, para refugiarse en las miradas y en los gestos de los protagonistas, silenciosos y amorosos. Resulta, por consiguiente, merecidísimo el "Prix de la mise en scène" conquistado al "Festival de Cannes". El director danés confecciona una verdadera perla del género, es evidente que nos encontramos frente a una película de gran clase, aunque sí algunas personas podrían custionar las situaciones ya vistas y los personajes estereotipados, las mismas objeciones estériles de quién aún no entiende que el estereotipo o cliché en este tipo de pelicula, así como en el horror y en cualquier otra película de género (Wes Craven y la tetralogía "Scream" enseñan), son elementos indispensables en donde se puede personalizar el propio estilo y la propria visión, Nicolas Winding Refn individualiza su trabajo de manera excelente.

"Drive" es un emocionante y verdadero viaje largo 95 minutos, con sus cambios de velocidad y maniobras bruscas, que es la misma autopista a pedir en voz alta. Es romanticismo puro, doloroso, atenuado, ultra-noir. Dejaos despedazar por su nerviosismo, hipnotizar por la mirada generosa y salvaje de Nicolas Winding Refn, es pura experiencia cinematográfica. Sin lugar a dudas uno de los mejores estrenos en lo que va del año.

Valoración : 9.5 / 10


En dos palabras : Óxido. Metal. Escorpión. Velocidad, antes de la repentina aceleración, y antes de la perturbadora frenada. "Drive" podría se considerado el noir por excelencia del nuevo milenio, una película que confirma ampliamente el talento de Nicolas Winding Refn. El director danés, a su primera experiencia hollywoodiana, ha realizado un film de rara belleza, impregnado de amor y violencia, ambos manifestados extremamente entre los límites humanos, un film "de pocas palabras" pero incluso con sus silencios, consigue decir tanto, tantísimo. Una "pequeña" gran joya del cine contemporáneo.

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