octubre 23, 2012

Película de día...

Killing Them Softly -  Andrew Dominik , 2012


"Oh yes, we're all the same. We're all equal. ... I'm living in America, and in America, you're on your own. America's not a country, it's a business. So fucking pay me."
                                            Jackie Cogan (Brad Pitt).

Basada en el best seller de George V. Higgins "Cogan's Trade", "Killing Them Softly" cuenta las acciones profesionales de Jackie Cogan (Brad Pitt), asesino a sueldo al servicio de una crimalidad en plena crisis, tras el golpe insensato en una partida de poker llevado a cabo por unos improbables y poco inteligentes criminales : Frankie (Scott McNairy) y Russell (Ben Mendelsohn) contra el boss de New Orleans. Cogan es contratado por el misterioso "representante"(Richard Jenkins), enlace entre los peces gordos y el sicario, embajador de una mala vida ahora también corporativizada, para encontrar a los dos matones enviados por el rival Johnny Amato (Vincent Curatola).

Rompiendo el estereotipo del asesino duro y solitario, Brad Pitt plasma Cogan hacia una empatía casual y cobarde, haciendolo "tarantinianamente" defectuoso. No es el típico gángster, es un hombre que hace su trabajo con rapidez y seguridad, se ensucia la manos sólo cuando es necesario (y si lo tiene que hacer "mata suavemente", es decir de lejos, sin permitir a la víctima de llorar y suplicar), a veces incluso prefiere subcontratar el trabajo a otro asesino en dificultades económicas. Rebana monólogos y actitudes al azar, encarnando el espíritu de esta "especie de" comedia cruda y pesimista, marcada por referencias irónicas a la política y a la actualidad. Sí, porque la crisis también obliga a los asesinos aceptar de trabajar con una tarifa reducida, si son capaces de hacerlo después de convertirse en alcohólicos y puteros como Mickey (James Gandolfini), otro síntoma del fin de una época.


Hará discutir "Killing Them Softly", la tercera ópera del director Andrew Dominik y la segunda colaboración con Brad Pitt en el doble papel de actor y productor después de la fascinante "The Assassination of Jesse James by the Coward Robert Ford". Hará discutir por qué habrán personas que seguramente la juzgarán de primer impacto como un gangster movie convencional y nada más. En mi opinión, sin embargo, nos encontramos frente a una obra mucho más compleja de loque podría parecer a una primera mirada rápida y superficial, porque Dominik confecciona sí una película que sin duda alguna tiene una fuerte deuda hacia el gangster movie americano, ya sea clásico que (post)tarantiniano, pero también es una reflexión ingeniosa y original de la sociedad estadounidense hoy en día, aquella de la recesión global, del colapso de los bancos, La América de Barack Obama. Y no es, ciertamente, una coincidencia que desde las primeras escenas el futuro presidente de los EE.UU. (al igual que su rival John McCain o el saliente George W. Bush) se encuentre a menudo presente en el fondo, a través de la televisión o la radio, para acompañar de manera aparentemente desenlazada la historia.

Al igual que en la película anterior, el cine de Dominik toma distancia de la ferocidad desnuda, cruda y fin en sí misma, centrándose en las relaciónes, en las ambigüedades e idiosincrasias entre los personajes, en su mayoría inmaduros, pero profundamente letales. Dominik no renuncia, al contrario enfatiza, dos elementos clásicos del género: un fuerte componente irónico caracterizado por algunos personajes y diálogos exagerados y una violencia presente en manera discontinua pero intensiva, en particular con una paliza que es una de las más impresionantes jamás vistas en pantalla y un asesinato en cámara lenta que, aunque no original, demuestra, una vez más, las enormes capacidades técnicas de este director.Toda la película está rodada y fotografiada de forma impecable, posee un ritmo directo y puede presumir de las grandes actuaciones de todo el reparto : desde un Brad Pitt en una versión verbosa y letal, a secundarios de lujo, especialmente gracias a un melancólicamente gracioso James Gandolfini y un siempre correcto Richard Jenkins, sin olvidar Scoot McNairy y Ben Mendelsohn, una confirmación después de la extraordinaria "Animal Kingdom".


Andrew Dominik, retrata una despiadada sátira del poder estadounidense, una reflexión actualizada y distorsionada de aquello que Francis Ford Coppola había construido con las dos primeras partes de la saga de "The Godfather", cuarenta años atrás. Si el lenguaje de los personajes es prácticamente el de Tarantino, la película encuentra en otra parte su vis sarcástica, sobre todo en la unión entre la estética decadente, los anti-clímax, las elipsis de la trama y la grotesca visceralidad de las secuencias de muerte. Esta es la cuadratura que alimenta una película afilada y siniestramente deliziosa. Ningún romanticismo, ningún podio para conquistar. El sistema - cualquier sistema - es rehén de un puñado de "cuellos blancos" de rara incompetencia y aún más escasa moderación, obsesionados por los buenos modales y por los asesinatos para salvar las apariencias. Sin ellos, estos hombres se manifestarían por lo que son, personas estúpidas y violentas que se arrojan sin impedimento alguno en una espiral de entrópica violencia, insensatez y confusión. Una espiral que no atrae solamente a las almas destinadas al encarcelamiento.

El director australiano crea un gangster-movie anómalo, así como el film anterior fue considerado un atípico Western. En "Killing Them Softly” el mundo del crimen organizado colisiona contra el desorganizado, y por lo tanto la figura de Cogan sobreviene para tratar de poner orden en un entorno que no lo es. Nos encontramos en una América que profesa ser una comunidad cuando nunca lo ha sido, y las voces de los señores de la TV filtran repetidamente durante los largos discursos que los delincuentes, magistralmente conducen con sagacidad y brillantez. "Killing Them Softly” juega con las pausas entre los silencios y las palabras de sus antihéroes, dejando explotar balas en cámara lenta, como si fueran bofetadas y no elementos de muerte. Sam Peckinpah enseña, pero Andrew Dominik tiene su propio estilo, su propia forma, su propio arte.. Y es malditamente bello de visionar.

Valoración : 8 / 10

 

En dos palabras : Sobre una trama sutil, aguda y dilatada a arte, Andrew Dominik construye una hermoso retrato de la sociedad estadounidense hoy en día, probablemente más apreciable en patria que en el resto del mundo. La crítica del sistema es fuerte y la metáfora es sensata. Formalmente impecable, "Killing Then Softly" a primera vista podría parecer fría, y en cierto aspecto lo es, pero es una obra que se inflama poco a pocos, gracias principalmente a una dirección de aplausos y a un excelente reparto en el que destaca un memorable James Gandolfini. Ampliamente recomendable.

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