noviembre 02, 2010

Película del día...

L'Illusionniste (The Illusionist) - Sylvain Chomet (2010)


5 motivos para ver esta película :

-...Por que es sorprendente descubrir como, en un tiempo en donde somos bombardados por sonidos, colores e increíbles tecnologías en 3D, una película de animación realizada rigurosamente a mano, en 2D (que coge inspiración de la gráfica estupendamente imperfecta por los colores cálidos y opacos de las obras disneyanas de los años 60/70 como "101 Dalmatians" o "The Aristocats"), y practicamente muda, consiga mantener pegados los ojos de los espectadores en la pantalla con mucha más seducción de algunas obras coetáneas en linea con la altisonante tendencia actual. Existe algo de efectivamente mágico, de verdadero ilusionista, en la manera por la cual estos personajes animados, monopolizan la escena con tan sólo simples gestos, ingenuas caracterizaciones o familiares estrañamientos (el conejo enojado, el payaso depremido, el ventrílocuo desorientado). El ilusionista parece (y es) una persona real, que se mueve tímidamente en un mundo que en un primer momento parece renegarlo, para después encontrar consuelo en los ojos hechizados de una joven que será su único público y por la cual él se convertirá en padre, amigo y mentor.

-...Por que Sylvain Chomet ha realizado una obra dulce y conmovedora, pequeña y extremadamente bella, pequeña y extremadamente grande. En la ilusión del arte. Respetuosa en la dignidad de un hombre capaz de hacer reir con garbo, y al mismo tiempo transforma una historia de amor desgarradora (aunque sí es platónica) en una extraordinaria metáfora del desarrollo y de la pérdida de las ilusiones, en el sentido más amplio de la palabra. Pero hay más en "L'Illusionniste", Sylvain Chomet narra una historia que podría ser un espejo de la realidad productiva del mundo del cine de animación, donde el diseño animado parece como si viviera en otra época a diferecia de las tecnologías que hoy en día regalan animaciones digitales de impresionante dinamismo y realismo visivo.

-...Por que generalamente, dentro de la pelicula se percibe una sensación de infinita tristeza y de una felicidad difícil de alcanzar. Ciertamente, se encuentran los personajes de siempre, estrambóticos y a los cuales no se puede evitar de coger cariño, típicos del fantástico cine de Chomet, outsider por antonomasia. Se habla poco, poquísimo, casi siempre con versos guturales que parecen más que nada un lenguaje universal que no necesita traducción. Poniendo perfectamente en evidencia la absurdidad de las pequeñas cosas cotidianas o incluso con objetos que parecen cobrar vida propia, de todos modos, manteniendo una grande sensibilidad hacia estos personajes y sin presionar la mano de ninguna manera sobre sus desgracias.

-...Por que si en su primer (premiadísimo) largometraje "Les Triplettes de Belleville", Sylvain Chomet utilizaba sus personajes como símbolos de una sociedad desconcertada, maligna, y por varios aspectos deshecha, en esta segunda película, que parece encanalar todo el ambiente cómico-expresivo del grande e inolvidable Jacques Tati (el precioso guión original es mérito suyo) en los movimientos a la vez torpes y maravillosos del ilusionista, es la alegre melancolía de una amistad (encontrada y después perdida) entre un joven viejo y una madura joven, que dona el alma a la narración. Destruyendo el cliché según el cual una película de animación es necesariamente dedicada a un público "infantil", esta exquisita película, sincera y madura, se dirige especialmente a un público perspicaz y sensible, dispuesto a coger los refinamientos estilísticos de un retorno a la imperfección audiovisual que refleja mucho más verosimilmente la expresión multitonal de la vida.

-...Por que realizarán (evidentemente) otras películas de animación en 2D, y se irá bien algunas de ellas serán a la altura de esta magnífica obra. Pero "L'illusionniste" permanecerá presumiblemente la última película de animación bidimensionale posible, el final de una época, de un cine, de un amor, de todo los amores, dentro y fuera de la pantalla. Esta Película, tan poética, honesta y delicada, deja a los espectadores que saben visionarla y oírla, una melancolía interminable. Lejos y cerca, quizás simplemente sin tiempo, Chomet sugiere que el cine no es tan sólo una ilusión... imprescindiblemente.

Valoración : 10 / 10

 

En dos palabras : Sylvain Chomet, confecciona una "pequeña" joya de animación en 2D como de tiempo no se veían, y como quizá cada vez menos se verán. Fotografía imperfecta, ausencia de diálogos, y el ambiente cándido de las obras disneyanas de los ’60, "L’Illusionniste" restituye al cine no solamente la comicidad inolvidable de Jacques Tati, sino también una entera época de animación que parece haber sido apresuradamente suplantada por la invasión de rimbombantes y multiformes producciones, trazando un melancolíco paralelo con el ilusionista y su sombrero de copa... Uno de los mejores estrenos (sino el mejor) en lo que va del año.

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