abril 22, 2011

Película del día...

Habemus Papam - Nanni Moretti , 2011

Nanni Moretti es uno de aquellos directores que divide siempre crítica y público, conquistando o dejando totalmente indiferente. Para bien o para mal, una película de Moretti se convierte siempre en un "evento", mediático. No es fácil encontrar una clave de lectura inmediata para su última obra. Una película que requiere tiempo para ser asimilada lentamente, y sobre la cual se necesitará reflexionar a largo plazo antes de estar expuesto de manera inevitable. El tema tratado, por otra parte, es tan curioso y original que no deja absolutamente indiferente. "Habemus Papam" nos regala a un Moretti completamente alejado de sus últimas películas, decididamente "políticas", y preparado para entrar en las secretas habitaciones vaticanas, en el medio de un Cónclave. Cogiendo inspiración de la elección Papal, Moretti, centra su atención en las angustias de un hombre, elegido "Dios en la tierra" pero en realidad frágil como cualquier otro ser humano. Abrumado por la imponente e inesperada responsabilidad apenas concedida. El Papa de Moretti tiene el rostro cansado, perplejo y afligido de Michel Piccoli, que se encuentra en una crisis depresiva en el momento exacto del anuncio hecho a la multitud reunida en Piazza San Pietro. Para tratar de ayudar al silente y asustado nuevo Pontífice, los cardenales se inclinan hacia el psicoanálisis y hacia el psicoanalista interpretado por un sorprendente y autoirónico Nanni Moretti, personaje no creyente y un poco irritabile, pero absolutamente irresistible...

Técnicamente "importante", con escenografías sontuosas, una Capilla Sixtina completamente reconstruida en los estudios de Cinecittà, con magníficos vestuarios y una épica banda sonora (inolvidable el tema "Todo Cambia" interpretado por Mercedes Sosa en una de las escenas morettianas por excelencia, la del baile cardenalicio), "Habemus Papam" varía continuamente, entre comedia y drama introspectivo, mostrandonos el rostro inédito de la Iglesia Católica, representada por decenas de cardenales que en medio del cónclave pregan al Señor no para ser elegidos, sino más bien para escapar de la inminente responsabilidad, y llenando los momentos de pausa con inconsuetas partidas de cartas. Un punto de vista tocado con garbo por Moretti, que consigue no caer en la fácil ironía, de ninguna manera caricaturista sino más bien sorprendentemente original, sabiendo diseñar rasgos humanos de hombres que desde el exterior, frecuentemente, son vistos casi como "divinidades" en la Tierra.

Nanni Moretti encuentra casi milagrosamente un tono bastante complejo, suspendido entre una solemnidad muy espiritual y un agradable sarcasmo, mientras que consigue expresar esta polifonía de voces y opiniones de forma brillante. Todo esto confirma que cuando se lo propone es un grandísimo director, y no de aquellos que dan vida a infinitos planos secuencia o que utilizan el dolly continuamente, que sabe siempre donde poner la cámara. Las cosas mejores son aquellas silenciosas, como cuando el Papa se encuentra solo o como cuando está en el fondo de una escena. Inúti decir que la interpretación de Michel Piccoli es fundamental, el actor es capaz de expresar eficientemente la extraordinaria complejidad del personaje, es sumamente difícil interpretar un papel excesivo sin excesos. Piccoli lo consigue espléndidamente.

Dejando de lado la real "credibilidad" de la historia narrada, la poética "Habemus Papam" es el admirable regreso de un grande director, poco "prolífico " desde el punto di vista de la dirección pero de ninguna manera banal, que una vez más ha conseguido conquistar a su público a través de una película tan particular como valiente (sobre todo en el final), técnicamente impecable y interpretativamente sublime, a momentos imperfecta pero indudablemente más que notable, Nanni Moretti confecciona una película luminosa y agradable que posee el valor de permanecer suave e intensa, en un admirable equilibrio entre espiritualidad y laicismo bastante peculiar que no se revela fácilmente en una primera visión y que requiere absolutamente un segundo visionado.

Valoración : 8/10


En dos palabras : Moretti maneja con extrema riqueza una confección sontuosa y elegante, consiguiendo utilizar con clase una temática indudablemente difícil, pero en este caso particular, sumamente estimulante. "Habemus Papam", es el perfecto equilibrio entre "mensaje" y entretenimiento, una de las obras más maduras y complejas del director, une el drama humano con lo religioso dando forma a una mezcla de notable inteligencia. Absolutamente recomendable.

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