mayo 06, 2011

Película del día...

Caterpillar - Kōji Wakamatsu , 2010

1940, segunda guerra mundial. El teniente Kurokawa regresa a casa con tres medallas de honor. Pero ha perdido los brazos y las piernas, no puede hablar y apenas es capaz escuchar. Se convierte rápidamente en el símbolo de la virtud militar japonés y en un Dios para la comunidad, pero non para la mujer Shigeko que tendrán que honrar al Imperio asistiendole, pero que le recuerda como un hombre violento y abusador, viviendo con conflicto todas las atenciones che él necesita. La situación será inevitablemente terrible y sumamente difícil… El nuevo trabajo del japonés Kōji Wakamatsum se puede paragonar a una experiencia realmente angustiosa, en donde vienes capturado desde la primera hasta la última escena en un lento crescendo de ambientes que transforman progresivamente la obra en una pesadilla.

Pasado el shock inicial de ver en un plano único el cuerpo del teniente Kurokawa, en el momento en que aparece el título de la película después de la primera escena, el espectador asiste a la cotidianidad que Shigeko debe afrontar con el marido: que obviamente no puede hacer absolutamente nada de manera independiente, y debe ser asistido las 24 horas del día. Si al inicio la mujer lo asiste resignada, la situación del día a día se hace cada vez más difícil e inicia a comprometer la paciencia de la mujer. Es en ese preciso momento que explota toda la rabia contenida en la película, una obra durísima y política, capaz de reflexionar sobre la herencia que ha dejado la guerra y sobre el sistema político-social del Japón.

En este cuadro singular lo que sobresale es el profundo respeto que prueba una población hacia "El Imperio", principalmente porque se ve obligada a hacerlo. Una población que fundamentalmente no respeta a la mujer. Público y privado se compenetran y se sostituyen simbólicamente en una síntesis que es una reprimenda sin mediación de la falsa conciencia sobre la cual se ha construido el mito autoconservativo de una nación. Dirigido con una ra potencia visiva, la película es también un grande testamento sobre las mutilaciones de las batallas, sobre las consecuencias que la guerra tiene sobre los cuerpos y no tan sólo sobre las almas. La historia de Kurokawa se convierte en sinécdoque de la historia del proprio país en ese periodo, con las bombas sobre Hiroshima y Nagasaki.

Wakasatsu lo cuenta todo, incluso el sexo (utilizado con rara eficacia) y los duros desahogos de la mujer, sin temer jamás la repulsión, sin bajar la mirada, seleccionando con un rigor absoluto las memorables escenas que le impiden caer en las trampas voyeuristas y de cerrar el discurso con una coherencia ejemplar, con imágenes y didascalias aterradoras sobre los resultados de la segunda guerra mundial. La película posee una lucidez y una fuerza impresionante, mérito de un director que no deja de ser una espina en el costado del sistema cultural. Caterpillar, que en inglés significa “oruga” (es decir la situación en la que se encuentra el protagonista, incapaz de moverse si no exactamente igual que el insecto), no es una película de terror pero transmite un miedo increíble. Una grande película de recuperar lo antes posible.

Valoración : 8/10


En dos palabras : Kōji Wakamatsu, a través de está terrible historia de vida/no vida, realiza un pequeño y desgarrador viaje al interior de los sentimienos que componene el espíritu humano: el egoísmo, la culpa, el orgullo, la compasión, el cinismo, y lo hace con una mirada emotivamente distante, gracias a la cual puede omitir el fácil sentimentalismo para entrar por completo en el corazón palpitante de una historia pasada, presente y futura. El resultado es un trabajo despiadado, conmovedor, riguroso, lacerante y bellísimo. Absolutamente recomendable.

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