diciembre 07, 2011

Película del día...

Albert Nobbs - Rodrigo García, 2011

Albert Nobbs es un mayordomo eficiente, trabaja en el lujoso Morrison's Hotel de Dublín, durante el siglo XIX. Sus días están hechos de gestos formales y compostura, clientes ricos y bulliciosos, emociones retenidas y apariencias. Sobre todo apariencias, ya que en realidad, Albert Nobbs es una mujer. Su plan es juntar todo el dinero suficiente para montar su propio negocio, una tienda de tabacos. Un día llega al hotel un pintor contratado para retocar algunas paredes del hotel, Mr. Hubert Page, y es alojado en la misma habitación junto con Albert, a pesar de que el mayordomo presta una atención escrupulosa a su comportamiento, el recién llegado no tarda en descubrir su secreto. Mr. Page promete a Nobbs que mantendrá el secreto, ya que él trae consigo mismo un misterio igualmente privado. A partir de ese momento, desde el encuentro con Mr.Page, en Nobbs empieza a abrirse una grieta en su irreprensibilidad. Conocemos de esta manera las razones de la transformación, sus sueños tiernos y visionarios. Entre estos se incluye la idea de un matrimonio. Nobbs comienza a frecuentar como todo un caballero (un pelín fuera de moda), la hermosa camarera Helen (Mia Wasikowska), pero la joven, en realidad, se siente atraída por el fascinante factótum del hotel, Joe .

Basada en la homónima novela de George Moore y deseada firmemente por Glenn Close (aquí también como productora y guionista), que ya había interpretado al personaje en una obra teatral en 1982, "Albert Nobbs" es una película realizada con ritmo lento y retenido por el director Rodrigo García, director de algunos episodios de series imperdibles como "The Sopranos", "Six Feet Under" y de películas del sabor profundamente femenino: "Nines Lives" y "Mother And Child". El cuadro de la sociedad irlandesa del siglo XIX que surge es desolador e inquietante, capaz de aplastar al individuo, incluso en su más profunda intimidad, pero es de una condición humana más general, claramente, de la que nos están hablando los autores: una condición en la que las personas se ven obligadas a ocultar su verdadera naturaleza con el fin de construir una imagen social aceptable (principalmente las mujeres, obviamente, pero a la vez todos los personajes están comprometidos a construir una apariencia "decente", aunque sólo para ocultar sus amores y sus ambiciones).  Spoiler- La protagonista es, evidentemente, el ejemplo más extremo: una mujer que después de una terrible violencia a temprana edad decide cancelar su sexualidad, y por lo tanto su identidad, convirtiéndose en lo que otros se esperan que sea, en este caso un buen mayordomo, y alcanzando un nivel alto de soledad y desconexión con la realidad y consigo misma de no poder entender la verdadera naturaleza de las relaciones humanas, interpretadas de una manera que podría ser llamada mecanicista. Fin spoiler.

Albert Nobbs es un personaje profundamente sugestivo gracias a la, será banal decirlo pero es absolutamente cierto, excelente interpretación de Glenn Close. Con una actitud que se convierte en personalidad audaz, tímido cuando se trata de expresar sus sentimientos, Albert Nobbs representa la realidad en el cine, el pequeño héroe trágico de la actriz estadounidense. Convincente (impresionante el trabajo de la voz), intensa, irónica, conmovedora, capaz de llevar al espectador exactamente donde quiere o donde el guión fallído (desafortunadamente) lo pide. Junto a ella un grupo de actores bien avenido, donde se destacan, una decidida y sencillamente brillante Janet McTeer, un refinado Brendan Gleeson y la estrella cada vez más consolidada Mia Wasikowska. El único en no convencer del todo es Aaron Johnson en el papel de Joe. Mientras se trata de contar la dramática historia de una mujer forzada a hacerse pasar por hombre para sobrevivir, "Albert Nobbs" funciona. Sin embargo, cuando el guión cambia dirección y comienza a poner en escena los planes de la protagonista para construirse un futuro mejor, los mecanismos narrativos se atascan y la narración se vuelve menos creíble. La obstinación con la cual Nobbs, por ejemplo, decide casarse con la dulce y desdichada camarera, no tiene una justificación lógica suficientemente fuerte para convencer a los espectadores. La película resulta visionable debido (sobre todo) a la grande prueba de los actores, pero en la segunda mitad, la película se derrumba y se vuelve mucho menos cautivadora respecto a la primera.

Precisa en la puesta en escena, la película de Rodrigo García resulta fundamentalmente incompleta debido principalmente a un guión que, basandose en un tema difícil de estructurar, no consigue equilibrar todas las historias y situaciones complicadas de manejar. La dirección de García, en sí misma es demasiado condescendiente con la historia, y en algunas partes se flexiona demasiado hacia el melodrama, que ocupa mucho espacio en comparación con el drama. Le niega, de esta manera, aquella expresividad que la habría convertido en una obra inolvidable. El tormento, entre las obsesiones y las emociones, en la vida cerrada y temorosa de Nobbs, sólo puede ser capturado observando la performance de una grande actriz como Glenn Close.


 

En dos palabras : El director colombiano traduce para la gran pantalla el script de George Moore, poniendo énfasis a los disfraces, a la búsqueda de la identidad personal y de los sentimientos que se encuentran en conflicto en el corazón de la protagonista. El resultado final rinde mérito sobre tod al extraordinario talento de dos grandísimas actrices como Glenn Close y Janet McTeer, y no a una película que no funciona por sí misma, refinada y elegante en la reconstrucción de aquella época, pero también extremamente contenida y en algunos puntos un poco aburrida.

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