diciembre 02, 2011

Película del día...

A Separation - Asghar Farhadi , 2011

Desde el Oso de Plata al mejor director en 2009 por "About Elly", y el Oso de Oro en 2011 por "Nader and Simin, A Separation", Asghar Farhadi parece dar una voz cada vez más fuerte a su idea de Irán (hoy en día), y a su vez, transmite su manera de hacer cine, realizando un recorrido selectivamente realista, que evita intelectualismos abstractos o arabescos narrativos. A pesar de ser su quinto largometraje, Farhadi lo he conocido y apreciado sólo en 2009, a orillas del Mar Caspio en donde flotaban las tensiones y los temores de un "Big Chill" todo iraniano.
Hoy, a dos años de distancia, lo encontramos nuevamente sobre la orilla de otro mar, también bastante turbulento, es decir el de las incomprensiones y tensiones familiares, agravado por las diferencias sociales, por las condiciones económicas, por las creencias religiosas y por el instinto de preservar a sí mismos y a la propia familia. Y es en aquel mar de inseguridades, que Farhadi parece decirnos, que hoy en día se va a tientas cada vez más penosamente, tratando de evitar ser abrumados por ese mar que ola tras ola casi siempre nos empuja a la deriva.

Nader y Simin son una pareja de jóvenes padres con una hija adolescente. Sin embargo, entre ellos, algo va mal. Ella, Simin, desearía aprovechar del visado que ha obtenido recientemente para poder salir de la opresiva Irán y trasladarse a otro país, que pueda garantizar una mejor calidad de vida para ella y para su hija Termeh. Pero Nader no quiere saber del asunto. Siente que tiene que quedarse a cuidar de su padre, anciano y extenuado por una enfermedad degenerativa como el Alzheimer. De esta manera, la unión de intentos se derrumba y cada uno tiene la intención y determinación de seguir su propio camino. Simin se traslada temporalmente a la casa de sus padres, mientras Nader y Termeh (no se atreven a dejar a su padre y abuelo) permanecen en el hogar conyugal. Mientras tanto, Nader contrata una mujer (Razieh) que pueda hacerse cargo de su padre y asistir a algunas de las tareas del hogar mientras él está en el trabajo. Pero la mujer, devota religiosa, está embarazada y, además, trabaja sin el consentimiento del marido, un desempleado lleno de deudas que pierde la cabeza cada vez que algo va en contra de sus expectativas.

Un día, después de un descuido de Razieh en su tarea de cuidar al anciano; nacerá un altercado con Nader que llevará, inmediatamente, a graves consecuencias. De este incidente surgirán tantos malentendidos entre las dos parejas y en el ámbito de las mismas, y cada uno de los protagonistas se quedará aferrádo a su punto de vista aumentando enormemente la "separación" ya existente... Muchas (y todas candentes) son las cuestiones que trata Farhadi con esta separación física y espiritual con la que todos sus protagonistas tendrán que hacer frente. Abandonar o no el barco que se hunde (en este caso Irán, oprimido por el régimen teocrático, pero también la familia y sus problemas, el aprovechamiento del diktat religioso), cuidar de un padre cada vez menos independiente y más difícil de manejar, educar a los propios hijos en nombre de la honestidad moral e intelectual permaneciendo portadores sanos de aquella verdad tan fomentada a los mismos.

Farhadi penetra en el ojo de su cámara a través de las grietas de una lucha social que es la misma lucha por la vida, centrándose en los rostros perturbados y sufridos de familias que se desmoronan bajo el peso de responsabilidades que son difíciles o imposibles de manejar. Todo fluye en un frenesí emocional que invade en la desesperación más oscura, aquella de una inocencia presunta ("yo no soy un ladrona" , frase repetida obsesivamente) con el fin de preservar el remanente de libertad de sí mismo (sobre todo en Irán) severamente limitado y limitante. Y si los hombres son impulsivos, y a menudo irracionales, son las mujeres a verse obligadas a recoger los pedazos de la historia, a cargar el peso de la responsabilidad, a demostrarse conciliadoras cuando la no conciliación es sinónimo de deflagración. Atropelladas por un rol moderador cada vez más elevado y complejo, son las mujeres a resolver, tanto es así que incluso las más pequeñas (un poco más que niñas) son maduras y sensatas más que los adultos y absorven como esponjas aquellas normas indispendables para hacer frente a la desequilibrada realidad en la que viven.

"Nader and Simin, A Separation" es una película bastante lograda, sobre todo por esa tensión creciente de thriller que permanece portadora de una vibrante humanidad, en donde a las separaciones fisiológicas del hombre y de nuestra sociedad se contraopone la fuerza de los "afectos", metafóricamente simbolizado por la devastación con la cual Termeh encontrará en la complicidad con su padre, la primera gran desorientación a sus principios y su idea de un mundo bueno y justo, siempre respetuoso de las reglas. Óptimos los actores adultos, pero aún más las dos niñas actrices, tan reales en filtrar toda la delicadeza y el sufrimiento de sus padres a través de sus maravillosos ojos jóvenes, ya testigos del conflictual mundo de los adultos y por lo tanto desprovistos de aquella alegría que debería pertenecer a su corta edad. El crescendo emocional oculto detrás de las rostros tensos de los adultos y de las miradas sufridas de las niñas que se encuentran enfrentadas entre el amor de los padres y entre el sentido de la verdad, encerrando, escena tras escena, al espectador en un doloroso viaje en las dificultades humanas, admirablemente simbolizado en la imagen de dos personas unidas un tiempo y ahora tristemente separadas por un cristal de incomprensión.



En dos palabras : Tras el éxito de "About Elly", Asghar Farhadi realiza una película extremamente específica (sobre un país dividido a la mitad, a merced de sí mismo y en la búsqueda desesperada de la normalidad), pero también terriblemente universal, comprensible a todos, sobre cuatro personas que asisten a la implacable combustión del propio mundo y que luchan contra ella arrojando dentro sus propios valores con tal de salir ilesos. Una grandísima prueba de autor que consagra definitivamente el nombre de Farhadi en el panorama cinematográfico internacional. Absolutamente recomendable.

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