noviembre 04, 2011

Película del día...

Like Crazy - Drake Doremus , 2011

Dos jóvenes estudiantes frecuentan la misma universidad en Los Angeles. Jacob, californiano, aspira a convertirse en un designer profesional, diseña muebles con facilidad y talento. Anna, londinense, es una prometedora escritora del alma intensa. Su confidencia inusual, no duda en transformarse rápidamente en emoción, en un vínculo que genera confianza recíproca día tras día. Anna y Jacob han nacido para estar juntos. Si no fuera por el visado y las estricta leyes estadounidenses que se cruzan en su camino, obligándolos a soportar tantos meses de distancia. De esta manera, se sumergen tiernamente en una relación amorosa a larga distancia entre Los Ángeles y Londres, intercambiandose mensajes con la promesa de pasar las vacaciones juntos. Los días se hacen meses y las vacaciones ya no son una excusa entre jóvenes enamorados, sino la profunda esencia de su amor. Apelándose a la paciencia que parece cada vez más frágil, los dos tratan de olvidarse, sin éxito, porque aquello que ha nacido de ese encuentro increíble es algo inimaginable, por no decir enloquecedor...

Entre tantas películas románticas que distorsionan la realidad de los sentimientos, "Like Crazy" rechaza los compromisos volubles y las representaciones idílicas para poder contar con sinceridad una pequeña historia de amor profundamente personal (y en gran parte autobiográfica). La distancia y la imposibilidad de frecuentarse desagastan las relaciones de pareja, así como la erradicación y la exageración de las mismas. El de Anna y Jacob es un amor fluctuante hecho de lágrimas, de nostalgia, de arrepentimientos, de un costante tomarse y dejarse y de relaciones con otras personas. El deseo de permanecer juntos prevalece a pesar de todo, pero con el tiempo hasta un profundo vínculo, como el mostrado se convierte inevitablemente en una obligación.

Doremus no aborda directamente el amor, sino la historia con la cual se desarrolla, se desmantela, se arrepiente para después volver a unir las piezas, alejado de los cánones repetitivos y sin amalgamar estereotipos. Teje los hilos de los sentimientos, centrándose en los momentos tiernos, en los matices tan sutiles como universales de la unión a distancia. Confunde arrepentimiento, pasión y aquella enrarecida incertidumbre sobre el futuro típico de una relación (con adjuntas victimas sacrifícales). Es un análisis sobre la experiencia de dos personas que se aman, narrado con una sencillez auténtica y profundamente realista. Un retrato encantador con un carácter por un lado juvenil y envolviente, y por el otro evocador y naturalista.

El director estadounidense, en su deseo de centrarse en los problemas sentimentales derivados por las largas distancias y los recuerdos felices que parecen ser cada vez más incómodos, no inventa nada nuevo, solo hace uso de aquel toque decisivo y sumamente personal. Máquina en el hombro, fotografía cálida, largas secuencias con música y montadas con un ritmo frenético, intensos primeros planos, con ojos que hablan y sonrisas que dicen tanto, planos cerrados que sirven para poder investigar la intimidad de los amantes, primero felices, y luego destruidos, inciertos, esperanzosos, apoyando toda la película sobre la interpretación de dos actores sorprendentes. La química entre ambos es sencillamente asombrosa.

Anton Yelchin y la magnética Felicity Jones no parecen actuar, ellos simplemente llevan puestas las emociones de Anna y Jacob como una segunda piel. Felicity Jones, en particular, justamente premiada ​​al "Sundance Film Festival" por su extraordinaria interpretación, es capaz de sostener la mirada de la cámara que la sigue en las diferentes etapas de la relación espíando las transformación de estudiante solar a melancólica trabajadora en una ciudad como Londres gris ydispersa. La actriz, así como su personaje, es el verdadero motor de la película y un primer plano suyo vale páginas y páginas de diálogos. De mencionar también la óptima prueba de la nueva estrella emergente Jennifer Lawrence.

Drake Doremus tiene el mérito de esbozar la historia con sinceridad y frescura, mostrandonos con ojos nuevos un tema hiper-abusado como el primer amor. El director se las arregla para encontrar en su mirada y en sus intérpretes aquella autenticidad necesaria capaz de transmitir con un simple gesto, una mirada o una palabra aquella confusión de sentimientos que pertenecen a cada historia de amor. Y acierta cada escena capturando miradas y pensamientos sin equivocar un sonido, una luz, una sonrisa... Ecos de Nouvelle Vague sumegidos en óptimo cine "indie americano" hacen de sustancia a una película que, en su profundidad y su realismo, consigue ser original y eficaz al mismo tiempo y por esta razón sencillamente irresistible.

Valoración : 8/10


En dos palabras : La película del joven Drake Doremus aniquila las convenciones y todos los clichés hollywoodianos del género, llevando en pantalla una historia de amor juvenil compleja, turbulenta, y perennemente a merced de los acontecimientos. "Like Crazy" (junto a "Restless" de Gus Van Sant) es una de las películas más inspiradas y sublimes del género romántico vistas últimamente y confirma que cuando se puede alcanzar las cuerdas de la verdad a través de la emotividad, llegar al corazón del público con historias cotidianas es siempre posible. Ampliamente recomendable.

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