noviembre 25, 2011

Película del día...

The Secret World Of Arrietty - Hiromasa Yonebayashi, 2010

Antes de que la tecnología invadiera el mundo del cine, la animación parecía la única forma de construir mundos llenos de fantasía y escenarios de ensueño, capaz de transmitir emociones contando historias totalmente fuera de la realidad. Los años han pasado y ahora todo lo que es imaginable es absolutamente realizable, pero la animación sigue siendo un género aparte, rico de un encanto propio sumamenente característico. Será por la manera de trabajar de sus autores, por el impacto visual un poco más suavizado a la realidad o por aquel vínculo con la infancia que cada uno de nosostros sigue salvaguardando, algunas historias parecen obtener un mayor valor si son narradas de esta manera. Maestros en este lenguaje poético, hecho de trazos finos y pinceladas en movimiento, son los animadores del célebre Studio Ghibli. Los personajes nacidos dentro de las paredes del estudio japonés son iconos de culto para muchos aficionados: compañeros de viaje tiernos y diligentes que con sus aventuras se proponen de encantar y de educar a los espectadores.

Para su debut en la dirección el japonés Hiromasa Yonebayashi, después de un largo aprendizaje en el Studio Ghibli, bajo el auspicio del maestro Hayao Miyazaki, elige de adaptar el famoso "The Borrowers" de Mary Norton. Inútil decir que Yonebayashi ha indudablemente absorbido, gracias a una especie de ósmosis artística y un notable talento y sensibilidad, el toque fabulístico del mentor Miyazaki, que para la ópera prima de su pupilo se ha encargado personalmente de adaptar el guión que mantiene el estilo inconfundible que ha hecho del Studio Ghibli una garantía. La historia es aquella de Sho, un niño que padece una grave enfermedad de corazón y transcurre el verano en casa de su abuela, a la espera de una operación que podría salvarle o condenarle. Pronto descubre que debajo la casa campestre, en una pequeña casa, vive una familia de gente pequeña:  padre, madre e hija. Los tres forman parte de la estirpe de los "Borrowers", es decir aquellos que piden prestado; estas criaturitas se apropian de algunos objetos pequeños de la casa de los humanos, durante la noche. Existe sólo una regla: no ser descubiertos. Y cuando Sho se hace amigo de  Arrietty,, sus padres deciden que es hora de un cambiamento, marcharse lo antes posible...


La vida de la pequeña familia que vive debajo el piso de la casa es contada con una exquisita minuciosidad de detalles, haciendo pausa en la narración, exactamente en la manera de interactuar de la pequeña protagonista con el mundo a su alrededor, tan inmensamente nuevo para ella. Es a través de sus ojos brillantes, grandes y llenos de luz, que podemos ver el jardín vibrar de colores y conocer a los seres humanos, tan diferentes entre ellos en las actitudes, como en los colores. Arrietty se convierte en el termómetro emocional de toda la historia, que alcanza su pico máximo de emoción cuando su amistad con el joven Sho pone (inconscientemente) en peligro su propia existencia. A incrementar esta sensación de encontrarse en un mundo paralelo, tan semejante como el mundo moderno, contribuye la banda sonora, a cargo de la cantante y músico bretón Cécile Corbel que ha interpretado el tema principal de la película en japonés, inglés y francés. El concepto evidente de Miyazaki, en contraste con el consumismo desenfrenado, es propio esto: una convivencia posible entre las personas que se prestan las cosas, pudiendo también cambiar creativamente el uso. Con la amistad entre la pequeña Arrietty y Sho, se desea promover la idea de una posible convivencia entre las personas que respetan la diversidad de los demás, una oleada de optimismo en un momento como este, cargado de tensiones sociales que a menudo llevan a la falta de comunicación. Como es habitual el Studio Ghibli propone películas que van más allá de las imágenes, tocando el corazón y estimulando la reflexión.

El desarrollo recuerdo el de "My Neighbor Totoro", una de las obra maestras de Miyazaki (Totoro de hecho se ha convertido en el símbolo del estudio). Yonebayashi mantiene el sentido de descubrimiento de un mundo fantástico que se creía inexistente o extinguido, bastan sólo algunos pocos toques de dirección y líneas cortas de diálogo para calentar el corazón. Es evidente que, si "Totoro" es el punto de referencia, está bastante lejos de ser alcanzado. Sin embargo, los espléndidos diseños, los colores, y las animaciones son suficientes para conquistar y mantener pegados a la silla grandes y pequeños. Ghibli y Miyazaki, por lo tanto, no traicionan una vez más, demostrando que, en la era digital, la tradición puede dar, todavía, tantísimo.

Valoración : 7.5 / 10


En dos palabras : "The Secret World of Arrietty " es una película que encaja perfectamente en la tradición de películas del Studio Ghibli, acentuando los rasgos tradicionales. A través de una historia tierna y conmovedora, que relata a los espectadores (sin importar la edad que tengan), algo más profundo y social, y no por esto aburrirlos con la idea de estar frente a algo puramente educativo. Los colores, la música y los movimientos se mezclan a la perfección, creando un espectáculo agradable a múltiples niveles y del cual es imposible no enamorarse.

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